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Indocumentada reciben ayuda para vivienda en Los Ángeles Los angeles 

Indocumentada reciben ayuda para vivienda en Los Ángeles

Indocumentada de Sinaloa, México Micaela Duarte recibe ayuda del condado para el pago de su departamento, lo más seguro es que ella y su hijo serían parte del ejército de personas que viven en las calles de Los Ángeles.

“Estoy muy feliz, muy feliz”, dice Micaela, un inmigrante indocumentada de Sinaloa, México mientras muestra su impecable departamento de dos recámaras en el sur de Los Ángeles que le paga el Departamento de Servicios de Salud del condado de Los Ángeles desde hace dos años.

Duarte sufre de bipolaridad y tiene diabetes y colesterol. La condición para que el condado la apoye, es que no debe dejar de tomar sus medicamentos y sea revisada cada mes por un médico psiquiatra.

A Micaela Duarte, de 53 años, las lágrimas se le agolpan cuando recuerda los días que pasó viviendo afuera de un negocio de comida rápida.

“Yo lloraba de verme sin dinero, sin trabajo, sin poder bañarme, y con mi hijo en la calle, sin ningún familiar ni amigo que me tendiera la mano. Fue horrible”, expone.

Duarte dejó Los Mochis, Sinaloa a los 24 años. “Cuando me divorcié no quise saber nada. Me vine a los Estados Unidos con mi hijo mayor que ahora tiene 30 años”, recuerda.

En el sur de California, trabajó de mesera en muchos restaurantes y casinos, pero su bipolaridad la hizo cometer graves errores. “Una vez no fui a recoger a mi hijo mayor a la escuela, y me lo quitaron. Me tomó seis meses recuperarlo”, indica.

Así inició un círculo vicioso de altas y bajas. Estuvo en un hospital psiquiátrico y en un albergue para personas sin hogar.

“Al hijo mayor, de plano lo perdí. No sé nada de él”, dice con tristeza.

Pero reconoce que hoy en día se siente muy bien. “Mi hijo menor y yo tenemos un techo, y yo recibo atención médica constante”, sostiene.

Lo único que la entristece son las secuelas en su hijo menor. “A sus 14 años, se hace del baño en los pantalones. No puede controlar los esfínteres. Es terrible. Eso le pasa desde hace dos años. Un tiempo le bajaron los grados en la escuela”, se lamenta.

Foto: Aurelia Ventura

A Duarte, el Departamento de Servicios de Salud del condado de Los Ángeles le paga los 1,400 dólares de la renta del departamento y los servicios como la luz y el agua. Recibe cupones de alimentos y una pensión alimenticia de poco más de 300 dólares para su hijo menor.

Además de sus males mentales y físicos, sufre de temblores en las manos, que le resultaron como consecuencia de los medicamentos. A diario se toma no menos de ocho pastillas. “Si no lo hago y me enfermo, puedo perder a mi hijo. Y eso nunca”, exclama.

 

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