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¿Qué haría si le ofrecen una empresa de la que el mismo vendedor dice que va de mal en peor? Opinión 

¿Qué haría si le ofrecen una empresa de la que el mismo vendedor dice que va de mal en peor?

Por Cristian Valencia

Quise trasladar mi cuenta de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá conocida por sus siglas  (ETB) a una dirección nueva, donde tienen total cobertura. Quiero pertenecer a ETB porque, además de ser más económico, ofrece el mejor servicio de internet. Hasta Netflix dijo que su plataforma funciona mejor con ese operador porque la velocidad que ofrecen es óptima. La revista Enter.com de enero del 2017 dice al respecto: “Como cada mes, Netflix actualizó su índice de velocidades para proveedores de internet. Para diciembre del 2016, el indicador muestra que la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá sigue siendo el operador de cable con la mejor velocidad promedio en el país (3,06 Mbps), seguido de Claro (2,84 Mbps)”.

Pero de pronto me entero, por un vecino, que como la ETB no puede usar el poste más cercano a la casa, sus técnicos se verían obligados a atravesar un cable aéreo por el frente de la fachada. Y como nadie quiere otro cable aéreo, pues el traslado se fue al traste, no fue posible.

La pregunta del millón es: ¿por qué no pueden usar un poste de alumbrado público, si es público, si fue pagado con plata de nuestros impuestos? La respuesta es corta: el poste le pertenece a Codensa. Puedo inferir, entonces, que Codensa y ETB no se quieren entre ellas y que ese divorcio perjudica especialmente a los usuarios.

Lo público es malo porque se maneja mal. En el mundo existen empresas de servicios públicos que son la envidia de las empresas privadas.

La primera reacción de quienes escuchan esta historia es decirme que ETB no sirve para nada. Que ojalá nos ‘desenhuesemos’ de eso rapidito. Pienso todo lo contrario. Si alguien se atreviera a escribir un ‘manual del buen vendedor’, tendría que empezar con una pequeña introducción donde se exponga el principio básico de toda venta: por ningún motivo se puede hablar mal de lo que se quiere vender.

Por eso es tan raro que quienes están a favor de vender la ETB dicen que la empresa no sirve, que no da utilidades y que se está depreciando. Lo dicen en voz alta por todos los medios de comunicación y se entera todo el mundo, hasta los posibles compradores. ¿Qué haría usted como comprador si le ofrecen una empresa de comunicaciones, de la que el mismo vendedor dice que va de mal en peor? Si fuera una venta callejera o de garaje, el posible comprador le pondría una mano en el hombro al pobre vendedor y le diría algo como: “le voy a quitar ese problema de encima, no se preocupe; a mí tampoco me sirve, pero lo voy a hacer por ayudarle, de pronto le saco unos pesitos con el tiempo”.

En Bogotá ha hecho carrera la idea de que todo lo público es ineficiente. Por eso han liquidado todo lo público. En el periódico EL TIEMPO del 2 noviembre de 1990, bajo la alcaldía de Juan Martín Caicedo, aparecía lo siguiente: “El Gobierno de Bogotá formalizó ayer su propuesta para liquidar la Empresa Distrital de Transportes Urbanos (EDTU) y crear la Empresa Distrital de Transporte Público Eléctrico de Pasajeros”. Hay un poco de cinismo en ese acto, porque a pesar de que nadie se opuso a semejante belleza de proyecto tan ecológico, lo único que se formalizó entonces fue la liquidación; no se creó ninguna empresa de transporte público eléctrico.

Lo público es malo porque se maneja mal. En el mundo existen empresas de servicios públicos que son la envidia de las empresas privadas. No hay que viajar mucho para conocer la mejor de todas. Las Empresas Públicas de Medellín son tan eficientes y producen tantas ganancias que ya exportan servicios a otras regiones del país y a otros países.

Foto: eltiempo.com

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