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¿De dónde sacaron la fuerza los padres de Xavi? Opinión 

¿De dónde sacaron la fuerza los padres de Xavi?

Todo ha sido muy intenso a partir del terrible atentado terrorista de Barcelona, en donde un grupo de asesinos acabó con la vida de personas inocentes y dejó a otras tantas heridas, muchas de ellas, de gravedad. Para mí, como para todas las personas que amamos la paz en la que vivimos, fue un terrible golpe emocional y psicológico. No hay palabras que alcancen para condenar a individuos que matan a personas inocentes e indefensas, no existe nada que yo pueda deicr que describa mi repulsión ante estos actos.

He defendido abiertamente la belleza de Cataluña y su cultura. Cuando me preguntan qué es lo que más me gusta, no dudo un segundo en responder: su profundo compromiso con la solidadaridad. Por eso cuando vi en redes sociales el maremoto de comentarios abiertamente racistas y xenófonos, me costaba mucho asimilarlo. Pasé más o menos dos días así, con un agujero en el pecho que cada vez se llenaba más de angustia. El fantasma de la xenofobia eurpea ya no era un fantasma para mí, era una realidad que rugía allá afuera. Con no poco trabajo me tocó comprender una cosa: hay personas que viven guiadas por el odio, sí, aquí también, y no son pocas lastimosamente.

De inmediato pensé en mis amigos y amigas musulmanes, que han emigrado sobre todo para poder darle un mejor futuro a sus hijos, en el dolor que les pudo haber causado entrar a cualquier de las redes y ver que después de todo lo que han sufrido, ahora recibían aquí, donde ya se creían a salvo y acogidos, una tremenda avalancha de odio de parte de personas que abiertamente se decían orgullosas de ser racistas, que demandaban la expulsión de todos los musulmanes sin mediar tintas, personas que vomitaban desprecio irracional y absolutamente injustificado. Entonces no pude más, cerré todo y me dediqué única y exclusivamente a investigar cómo habián pasado las cosas, a revisar cada detalle y analizar todas las noticias que la prensa daba. Decidí no salir de casa, me daba una especie de asco saber que allá afuera iba a escuchar esos comentarios de personas que siempren estuvieron esperando que algo pasara para poder aprovecharlo y sacar sus traumas personales, y tener la oportunidad de atacar abiertamente a gente inocente que no tiene nada que ver con lo sucedido.

Pasada una semana del atentado, el Ayuntamiento de Rubí convocó una concentración de apoyo a la familia de las victimas del atentado y decidí que en eso sí quería participar, que necesitaba estar presente. No sabía muy bien qué es lo que me esperaba pero sí que tenía que ir por esa gente, por su dolor. Entonces pasó algo que nunca en la vida podría haberme imaginado.

Tomé mi lugar entre los medios de comunicación que cubrían la concentración, me quedé delante, rodeado de niñas y niños de familias musulmanas, fue entonces cuando salieron los padres del niño asesinado junto al imán de la ciudad y en medio de lágrimas del religioso, los padres le abrazan. Yo estaba allí, a unos metros del acto de humanidad más grande y puro que pude haber visto en toda mi vida. Francamente, en ese momento no lo alcanzaba a comprender, sí a aplaudir y a celebrar como todos los demás, pero no a comprender.

La tarde siguió con las palabras de las autoridades locales, yo permanecía sentado en medio de esos niños, viendo a aquellos padres, buscando respuestas. Para terminar de desconcertarme, al finalizar el acto pasó algo que pocos medios cubrieron: el padre se acerca a los niños de familias musulmanas, ellos corren a él, lo abrazan y besan. Yo no podía más, no entendía nada.

Ahora la fotografía le da la vuelta a toda España como lo que es, un tremendo acto de amor, pero yo, tuve que dejar pasar casi un día entero para comprender lo que realmente pasaba, o al menos encontrar una respuesta para mí: esos padres, humanos como todos, al perder a su hijo, habían podido transofrmar su dolor en empatía, podían sentir con esas familias musulmanas la terrible huella del terrorismo, ellos les entendían, su dolor les hacía ver con claridad las razones por las que esas personas de otra cultura estaban allí, huyendo, soportando toda el daño que los insultos gratuitos les pudieran causar. Eso, estoy casi seguro, será la cosa más bella que mis ojos verán en esta vida.

Los de siempre se seguirán pudriendo todo lo que tocan con su odio, esperando que les quede alguna otra oportunidad sin importar nada, solo aguardando su momento para atacar y hacer todo el daño posible a personas inocentes que no pueden hacer más que soportar, pero no todo está perdido, hoy lo sé, después de ver ese abrazo, lo sé. Queda seguir trabajando, por Xavi, por los otros muertos de este y de cualquier otro atentado. No nos vencerán porque entre nuestras filas tenemos personas como esos padres, ante los que el odio no tiene ningún poder.

En solo una semana he visto lo más miserable y más bello que la especie humana pudo mostrarme.

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