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México perdió 250.000 hectáreas de bosques México 

México perdió 250.000 hectáreas de bosques

El crecimiento ganadero y agrícola está acabando con los ecosistemas boscosos y selváticos en México. La deforestación en el país ha crecido un 36% en el último año, según la plataforma Global Forest Watch y la organización no gubernamental mexicana Reforestamos. Esto significa que México perdió el año pasado 253.000 hectáreas de bosques y selvas, 100.000 hectáreas más que el promedio registrado por el Gobierno mexicano ante la FAO en el lustro 2010-2015. Está área representa más de la extensión territorial de la Ciudad de México, la capital del país.

“El problema que ha presentado la Península es el cambio de uso de suelo en temas agrícolas. Se han incrementado el cultivo de soya y de alimento para ganado”, explica Emilio Cruz, vocero de Reforestamos. El Estado de Campeche es el más deforestado de la Península de Yucatán porque ha perdido 54.700 hectáreas de selva, lo que representa el 22% del total perdido en México el año pasado. La cifra de hectáreas deforestadas en ese Estado ha crecido agudamente desde 2006, cuando se perdieron 23.909 hectáreas.

En las décadas anteriores, la región había quedado a la zaga del desarrollo en México, lo que le había permitido mantener sus ecosistemas en muy buen estado. La mejora de la infraestructura y sus mejores caminos la ha hecho más accesible. “Esto ha permitido que la frontera agropecuaria se expanda en ausencia de una política y una procuraduría ambiental que funcionen. En términos reales, los ganaderos y agricultores pueden hacer lo que quieran”, dice Fernández.

Reforestamos cree que el ejemplo de Durango, al norte de México y el primer productor de madera en el país, puede servir de modelo a seguir. “Muestra cómo las comunidades pueden vivir del manejo forestal”, dice Emilio Cruz. El Senado tiene en sus manos, desde hace tres meses, una iniciativa de la Ley forestal. El texto apoyado por varias ONG unificaría varios trámites que significarían un ahorro de costes para los productores de madera. De esa manera, los campesinos podrían ahorrar hasta 100.000 pesos (5.200 dólares) para obtener planes de manejo en ecosistemas delicados como las selvas. “El problema en la Península de Yucatán es que la venta de madera nunca ha sido un negocio. Pero la gente podría vivir de la selva y de su aprovechamiento sustentable.

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