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‘Santiago’, la voz que denunció el grito de un pueblo sangrando Los angeles 

‘Santiago’, la voz que denunció el grito de un pueblo sangrando

Luego de informar a la comunidad y al mundo las injusticias y atrocidades que realizaba el ejército de El Salvador a su población durante los 11 años de guerra civil, hoy Carlos Henríquez Consalvi —alias ‘Santiago’— voz de la desaparecida transmisora Radio Venceremos’, lucha por preservar la memoria de un pueblo en época de postguerra.

En su visita en Los Ángeles este fin de semana, Santiago habló con estudiantes en la Universidad de Northridge (CSUN) y los invitó a no conformarse ante injusticias; a utilizar herramientas del periodismo para construir una sociedad justa y a no olvidarse de la memoria histórica, pieza fundamental para la construcción de una mejor democracia.

“Estando en primer año de la escuela de periodismo volteábamos hacia cualquiera de nuestros países y veíamos dictadores militares que no permitían la libertad de expresión… Entonces me pregunté: “¿Qué tipo de periodismo puedo hacer en estas sociedades donde las dictaduras torturan y asesinan a su gente, a periodistas y sacerdotes?”.

Fue así como a finales de la década de los 70, Santiago se incorpora a las luchas sociales de la región. Primero en Nicaragua, donde contribuyó a la caída del dictador Anastasio Somoza, y luego en 1981 en El Salvador, donde ayudó a fundar la radio que denunció violaciones a los derechos humanos de un pueblo y calamidades de una guerra civil (1980-1992).

Durante 11 años y desde las montañas de Morazán, entre bombas y balas, cadáveres y gritos de un pueblo sangrando, la voz de Santiago sirvió de guía y esperanza para miles de salvadoreños que lo único que buscaban era un país más justo y terminar con las dictaduras que habían gobernado a la nación durante 60 años.

Santiago indicó que fue durante la guerra cuando se pensó en preservar la memoria histórica y empezaron a mandar a escondidas a Nicaragua los casetes con programaciones de Radio Venceremos.

“Fue así como inició la preservación de la historia”, indicó. “Consideramos que las sociedades después de la guerra quedan fragmentadas y heridas, es por eso la importancia de conocer el pasado para construir una nueva y mejor sociedad”.

En 1992, luego de haber firmado los acuerdos de paz, nació el Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI), en San Salvador, un lugar donde se recuperan todo tipo de documentos, fotografías y objetos que ayuden a descifrar el pasado; pero también un lugar que involucra a las nuevas generaciones en la reconstrucción de la memoria del país.

“Queríamos un museo sin paredes, que destruyera muros. Un museo itinerante que fuera en busca del público para escuchar sus voces multiculturales e incorporar sus significados de una manera interactiva”, explicó.

Entre las exposiciones que se han generado se encuentra el levantamiento campesino de 1932, donde murieron más de 10,000 personas; la masacre de El Mozote, donde más de 400 menores y mujeres fueron ejecutados; y el papel de las mujeres en la lucha de los derechos civiles, entre otras.

Santiago subrayó que la historia de Prudencia Ayala había desaparecido de la historia, ya que fue una mujer que se reveló ante el machismo y las injusticias de la época.

De acuerdo a la información recopilada, Ayala lanzó su candidatura a lapresidencia del país en 1930, momento en que las mujeres no podían ni votar, pero fue tachada de loca y borrada de la historia.

El periodista, de origen venezolano pero salvadoreño de corazón, subrayó que uno de los objetivos de MUPI es propiciar reflexión, crítica y valoración de los derechos humanos y que una de las formas era trabajando en los aspectos de la historia traumática para generar conciencia de cómo abordar retos del presente.

“¿Cómo podemos comprender las causas de la violencia? Para entender y actuar frente al fenómeno de las pandillas que vivimos ahora”, explicó .

Tras la conferencia en CSUN, Santiago acudió a la organización CARECEN, en el centro de Los Ángeles, donde realizó una segunda presentación.

Allí presentó los esfuerzos del museo y una serie de imágenes inéditas de monseñor Romero, mismas que adquirió del pueblo mismo, en respuesta a una convocatoria para la reconstrucción de la memoria del país.

Uno de los momentos más emocionantes, fue cuando Santiago explicaba cómo trabajó la radio clandestina durante la guerra, dijo que todos los días a las 6:00 p.m., el programa iniciaba así: “Trasmite Radio Venceremos, voz oficial del Frente Farabundo Martí, con transmisión nacional y emitiendo su señal desde el corazón del imperio, en Los Ángeles”.

En ese momento todos los presentes no tuvieron más que agradecimientos y aplausos para el activista que les hizo revivir el pasado y transportarse por un momento a su natal El Salvador.

A la conferencia llegaron maestros, activistas, y miembros de la comunidad que no parpadearon desde que Santigo tomó el micrófono. Al final, el periodista firmó libros, platicó y se tomó fotos con los asistentes.

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