El Salvador 

Al menos un sismo es sentido cada 17 horas en el territorio

Determinar la ubicación precisa, magnitud e intensidad de los sismos es una de las capacidades del personal técnico del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), la que fue fortalecida con apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA). Hasta la semana anterior, en 349 días de 2017 fueron registrados 489 sismos, uno cada 17 horas.

En 2014, con JICA fue ejecutado un proyecto por $4 millones que consistió en la instalación de 21 equipos de monitoreo: 11 acelerógrafos, cinco estaciones o sensores de banda ancha, tres estaciones de GPS de alta precisión, dos cámaras web y un mareógrafo.

“Los equipos no solo tienen la función de monitorear a dónde ocurrió el sismo, también nos proveen información muy valiosa para estudios e investigaciones y uno de esos es qué tanto se amplifican las ondas sísmicas por toda la ceniza que tenemos en la ciudad capital”, dijo el gerente de geología del MARN, Manuel Díaz.

De 2015 a noviembre de 2017 fue desarrollado el programa “Fortalecimiento de las Capacidades del Sistema de Análisis de Sismos y Tsunamis”, con el que se logró reducir el tiempo de alerta por tsunami de 30 minutos a 10 o cinco minutos.

Si un sismo en el océano alcanza magnitud 6.5, se considera que puede generar un tsunami. El último que llegó a costas salvadoreñas sucedió el 26 de agosto de 2012. “Puede ser que mucha gente haya confundido un tsunami con una marejada. Porque el sismo tsunamigénico no es fuerte, no es una sacudida intensa”, dijo el sismólogo Rodolfo Torres.

Otro proyecto que acaba de iniciar con la cooperación de Japón es el de “Fortalecimiento de Estaciones de Monitoreo para la Alerta Temprana, la Gestión de Riesgo y Ambiental”, por un monto de $426,700.

Una de las estaciones está ubicada en el Centro de Desarrollo Agropecuario (CEDA) en San Andrés, con un sensor de banda ancha. “Está compuesto por el sensor de banda ancha, un digitalizador y un sistema de comunicación que nos permite llegar en tiempo real con los datos hasta el ministerio”, dijo Héctor Alberti, experto en redes de monitoreo del MARN.

El encargado de Cooperación de la Embajada de Japón, Takumi Kojima, dijo que tienen proyectos en preparación por riesgos de desastres, de mitigación de impacto, de respuesta y de rehabilitación.

En mitigación del impacto está el programa GENSAI fase II con el Ministerio de Obras Públicas (MOP), por $5 millones en el periodo 2016 a 2021. Se ejecutarán ocho proyectos piloto de reforzamiento de la infraestructura pública frente a sismos. El primero es fortalecer las obras de protección en el talud rocoso de la autopista Los Chorros.

Las obras de protección ya terminaron y la empresa contratada por el Fondo de Conservación Vial (FOVIAL) realiza ajustes porque esta semana inicia la fase de recepción de la obra. La segunda etapa es colocar una malla de alta resistencia donada por Japón en el primer trimestre de 2018, que abarcaría de 600 a 700 metros y un área contigua a donde ocurrió el desprendimiento de rocas por el sismo del 10 de abril de este año, en el que murió una persona.

“La siguiente etapa, que sería dentro del primer trimestre de 2018, es la instalación de un sistema de alerta temprana con un acelerógrafo, es decir, un equipo que puede medir el nivel de aceleraciones de terreno para poder tener un sistema de alerta”, dijo el viceministro de Obras Públicas, Emilio Ventura.

Y en preparación de las comunidades, ejecuta el proyecto BOSAI con Protección Civil.

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