Estados Unidos 

Casarse con un ciudadano americano no es garantía para no ser deportado

En medio de las duras políticas migratorias del gobierno de Donald Trump crecen los temores de miles de inmigrantes casados con ciudadanos de Estados Unidos a la hora de buscar legalizar su estatus frente a las autoridades migratorias.

Bajo la acutal administración inmigrantes con delitos menores como infracciones de tránsito hasta órdenes de deportación del pasado han perdido de su estatus migratorio y por consiguiente ha llevado a su deportación apesar de estar casados con ciudadanos estadounidenses.

Por lo general el matrimonio es una ruta hacia la elegibilidad para la residencia legal y su respectiva “Green Card” y luego, la ciudadanía si la pareja demuestra a los funcionarios de inmigración que el matrimonio no es fraudulento para obtener el estatus legal.

Pero para los cónyuges de ciudadanos estadounidenses que ingresaron ilegalmente al país, que fueron deportados o tienen otras violaciones en sus antecedentes, convertirse en un residente legal es mucho más difícil, por no decir imposible debido a la ley de inmigración de 1996 y las nuevas políticas de cero tolerancia de Trump.

Tras la ley de 1996 se hace imposible para un cónyuge de un ciudadano estadounidense que se encuentra en Estados Unidos salir del país para solicitar una visa de residencia legal porque una vez que el cónyuge se va, el cónyuge no puede regresar por tres o 10 años, dependiendo si su estadía como indocumentado superó el año.

La ley de inmigración de 1996 establece excepciones. Esta permite que los conyugues indocumentados puedan pedir una exención de las prohibiciones de 3 años o 10 años. Pero para obtener esa exención, tienen que demostrar que estar separados de su cónyuge o hijos causará dificultades extremas.

No obstante bajo la estricta polítca migratoria de la administración de Trump, demostrar este tipo de dificultades extremas son casi imposibles de cumplir aseguran los defensores de los inmigrantes.

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