El aumento de los casos de tifus transmitido por piojos o pulgas ha hecho saltar las alarmas en Los Ángeles. Hasta el lunes pasado se habían registrado 57 casos en este condado, según informó el Departamento de Salud Pública.

El pasado jueves, el departamento anunció que las autoridades sanitarias están investigando un brote de la enfermedad bacteriana en el centro de Los Ángeles, y se encuentran trabajando con funcionarios de la ciudad para implementar medidas de seguridad ambiental con el propósito de reducir la propagación.

Entre julio y septiembre, el condado identificó nueve casos de tifus transmitidos por pulgas, asociados con el centro de Los Ángeles, y seis de esos casos fueron en personas sin hogar.

“Alentamos a los dueños de mascotas a que hagan un control seguro de pulgas y solicitamos a todas las ciudades del condado a garantizar el mantenimiento de sus actividades de limpieza de basura y control de roedores”, explicó Muntu Davis, funcionario de salud del condado.

El tifus se puede propagar a los humanos a partir de bacterias que se encuentran en las pulgas infectadas y sus heces. Los síntomas pueden comenzar dentro de dos semanas a partir del contacto con la pulga infectada y pueden incluir fiebre alta, escalofríos, dolor de cabeza, dolor de cuerpo y erupción cutánea, según informó el condado de Los Ángeles.

Las muertes son poco frecuentes, ocurren en menos del uno por ciento de los casos y la enfermedad se puede tratar con antibióticos.

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