Estados Unidos 

Discriminación racial y sexual en el área laboral

Catalyst publicó hoy un nuevo informe titulado Day-to-Day Experiences of Emotional Tax Among Women and Men of Color in the Workplace (Experiencias cotidianas de impuesto emocional entre mujeres y hombres de color en espacios laborales), mismo que señala que la mayoría de las mujeres de color, específicamente aquellas que se identifican con ascendencia asiática, negra, latina y multirracial, pagan un “impuesto emocional” en sus trabajos en los Estados Unidos, realidad que afecta su salud en general, su bienestar y sus posibilidades de prosperar. Debido a que algunos empleos subvaloran sus aportaciones únicas al trabajo, hecho aunado a la discriminación o trato desigual en la sociedad, las mujeres de color están constantemente “alerta” a la exclusión por razones de sexo, raza y/u origen étnico.

“Las mujeres de color siguen lidiando con algunos de los más persistentes obstáculos en los espacios laborales, como la desigualdad salarial y la práctica invisibilidad en puestos de liderazgo, además de los desalentadores bloqueos que entorpecen un diálogo fructífero, capaz de conducir a un avance real”, dijo la Dra. Dnika J. Travis, vicepresidenta de investigación en Catalyst. “Con el tiempo, estas batallas cotidianas pasan una pesada factura a las mujeres de color, generando un vínculo perverso entre su salud y su trabajo. Asimismo, debido a las consecuencias del impuesto emocional, las compañías tienen que empezar a tomar medidas deliberadas para evitar posibles repercusiones en sus negocios y en la salud y el bienestar de su personal”.

Entre las conclusiones clave se destacan las siguientes:

  • Impuesto emocional—Las mujeres de color sufren la imposición de la pesada carga que implican los comportamientos excluyentes, realidad que afecta su salud y bienestar general, además de obligarlas a estar constantemente alerta. El 58% de las empleadas asiáticas, negras y latinas que manifiestan sentirse siempre alerta igualmente reportan mayor probabilidad de tener problemas de sueño. La falta de sueño también pone en riesgo su productividad y capacidad de contribuir plenamente a sus trabajos.
  • Sensación de constante alerta—Al estar siempre alerta, las mujeres de color se ven presionadas a trabajar más y desempeñarse mejor que sus colegas. Las asiáticas (51%), negras (58%), latinas (56%) y multirraciales (52%) reportan una sensación de constante alerta. Más de 40% de las empleadas asiáticas, negras, latinas y multirraciales se sienten alerta porque anticipan alguna forma de discriminación racial/étnica.
  • Talentos sumamente motivados para puestos de alto nivel—A pesar de vivir con esa constante sensación de alerta, casi 90% de las mujeres de color aspiran a ser líderes influyentes, tener empleos desafiantes e intelectualmente estimulantes, ocupar puestos de alto nivel y permanecer en la misma empresa. Las empleadas asiáticas, negras y latinas que manifiestan estar en constante alerta también reportan una mayor creatividad (81%) y tienen mayor probabilidad de hacerse oír (79%), datos que hacen patente el beneficio que representa para las compañías atraer y retener talentos de alto nivel con todo tipo de diversidad.

Además de analizar al grupo de las mujeres de color, los datos del informe evidencian las experiencias de los hombres de color en términos de impuesto emocional en los espacios laborales en los Estados Unidos: más de una cuarta parte de los hombres asiáticos, negros, latinos y multirraciales que viven siempre alerta esperan ser discriminados por razones de sexo y, en general, muchos más pagan un impuesto emocional.

Gracias a los trabajos del área Engaging Men y su comunidad Men Advocating Real Change, Catalyst ha detectado que los hombres de color también pueden ser castigados por ostentar “comportamientos masculinos”, como mostrarse asertivos, aun cuando disfruten de una posición que los favorece como aliados de la equidad de género, mientras que los hombres blancos suelen ser premiados por asumir las mismas conductas.

“Las mujeres y los hombres de color tienen talentos únicos y poseen una creatividad valiosa, factores que dan por resultado un grupo laboral altamente motivado y talentoso. Nuestro personal no debe ser plenamente capitalizado solo para cubrir las necesidades de un acervo limitado de talento en el país, sino reconocido por aportar un cúmulo de beneficios y ventajas competitivas a las empresas”, dijo Deborah Gillis, presidenta y CEO de Catalyst. “En tiempos de escasez de talento y habilidades, las empresas deben enfocarse en la retención de su personal y en la creación de un espacio laboral incluyente; de lo contrario, cualquiera de ellas puede ser vulnerable a una gran fuga de talentos”.

Las conclusiones contenidas en el informe Day-to-Day Experiences of Emotional Tax Among Women and Men of Color in the Workplace se basan en una encuesta realizada con casi 1,600 profesionales que trabajan en organizaciones corporativas y no corporativas, incluidas organizaciones no lucrativas, instituciones educativas y entidades gubernamentales en los Estados Unidos al momento de la recopilación de datos.

El informe sigue la misma línea que el informe previo de Catalyst titulado Emotional Tax: How Black Women and Men Pay More at Work and How Leaders Can Take Action (El impuesto emocional: de qué manera las mujeres y los hombres negros pagan más en el trabajo, y cómo pueden actuar los líderes, octubre de 2016) al enfocarse exclusivamente en mujeres y hombres negros.

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