Los angeles 

El tiroteo en Florida desató una avalancha de amenazas en internet contra las escuelas en el área de L.A.

Los estudiantes de la escuela preparatoria de élite Harvard-Westlake recibieron una inquietante alerta cuando se dirigían a clase, el viernes por la mañana: sus campus estaban cerrados, debido a una amenaza.

Una inquietante publicación en Instagram que mostraba municiones y una escopeta con las palabras “#HarvardWestlake” escritas en el cañón había llamado la atención de los funcionarios de la escuela. La cuenta pertenecía a Jonathan Martin, un exdefensor ofensivo de los Miami Dolphins, que fue víctima de un escándalo de intimidación de alto perfil en 2013, y exalumno de Harvard-Westlake.

“Cuando eres una víctima de acoso y un cobarde, tus opciones son el suicidio o la venganza”, señalaba el texto en Instagram, publicado en la cuenta de Martin, quien fue detenido el viernes, aunque la policía no cree que represente un peligro real para la escuela.

Este tipo de amenazas se han convertido en una constante en los días posteriores al tiroteo del día de San Valentín, donde fallecieron 17 estudiantes y maestros en una escuela preparatoria de Florida. Casi todos los días de la semana pasada, las fuerzas del orden público debieron descifrar el significado y la intención de publicaciones de los adolescentes en las redes sociales y los comentarios a sus amigos. Los funcionarios del distrito escolar afirmaron que se toman en serio hasta las amenazas más vagas, por temor a ignorar algo que pueda resultar en tragedia.

Funcionarios del orden admitieron que la posibilidad de los adolescentes para ocultar sus identidades y ubicaciones en línea ha dificultado medir la gravedad de las amenazas, especialmente cuando se realizan a través de las redes sociales.

“No podemos permitirnos el lujo de no actuar”, consideró el sheriff del condado de Los Ángeles, Jim McDonnell. “Tienes que estar hipervigilante porque, Dios no lo quiera, uno de ellos puede estar realmente dispuesto a hacer algo. No puedes arriesgarte”.

Algunas de las amenazas parecen engaños, mientras que otras involucran a alumnos con fácil acceso a armas de fuego. Dado el clima actual, y el reconocimiento del FBI de que ignoró las advertencias sobre un tirador en Florida, la policía no quiere correr riesgos.

Desde el 14 de febrero pasado, la oficina de investigaciones criminales del Departamento del Sheriff recibió 19 pistas sobre posibles amenazas contra las escuelas del condado de Los Ángeles, en comparación con 52 en todo 2017, precisó McDonnell.

El Departamento de Policía de Los Ángeles estableció un equipo especial para evaluar rápidamente las amenazas las 24 horas del día, a medida que se conocen.

La fuerza policial del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles ha recibido 160 llamadas relacionadas con una “posible amenaza criminal” desde el tiroteo en Parkland, desde cuestiones contra un estudiante individual hasta las dirigidas a una escuela completa. Nueve menores de 18 años han sido arrestados, dijeron las autoridades, aunque no se sabe con certeza cuántos son estudiantes del LAUSD.

Días después de la masacre de Florida, las autoridades del condado de Los Ángeles lograron frustrar un tiroteo escolar en Whittier.

Una pista seguida por el Departamento del Sheriff terminó en el arresto de un estudiante de 17 años en El Camino High School, en Whittier, la semana pasada, acusado de amenazar con “dispararle” a la escuela después de que un profesor le quitara los auriculares.

Un oficial de recursos escolares escuchó el comentario el 16 de febrero e intervino. El alumno afirmó que solo estaba bromeando, pero los agentes encontraron dos rifles semiautomáticos, dos pistolas y 90 revistas de gran capacidad en la casa del menor ese mismo día. El adolescente fue acusado por amenazas criminales, y su hermano mayor, un veterano del ejército de 28 años -que dijo que las armas le pertenecían-, también fue arrestado.

La policía del condado de Riverside arrestó el martes a Jacob Ryan McBain, de 27 años, de Norco, luego de que presuntamente publicara en Facebook que tenía la intención de dispararle a la gente en un colegio comunitario local. Una requisa en su casa confiscó dos rifles AR-15 cargados, dos pistolas cargadas y una gran cantidad de municiones, dijeron las autoridades.

No todas las amenazas han sido tan específicas ni tan creíbles. El martes, la policía de Inglewood reforzó su presencia en las escuelas luego de conocer una publicación en las redes sociales “que indicaba que los estudiantes que asisten a una escuela específica de Inglewood corrían riesgo de ser atacados por un tirador”, según un comunicado de prensa. La policía detuvo al alumno sospechoso de hacer la amenaza, pero finalmente esta se consideró “no creíble”, afirmó Lillian Grant, vocera del Distrito Escolar Unificado de Inglewood. “Tomamos las medidas de seguridad adecuadas para que nuestros padres estuvieran tranquilos”, advirtió Grant, quien citando la investigación en curso se negó a decir si se le había permitido al estudiante regresar a la escuela.

La policía de Long Beach investigó incidentes en tres escuelas esta semana y, en el transcurso de dos días, arrestó a tres estudiantes adolescentes bajo sospecha de amenazas. Dos eran alumnos de preparatoria y uno de octavo grado. No está claro si alguno de ellos tuvo acceso a armas.

En San Diego, la policía advirtió los comentarios hechos por un estudiante de preparatoria, de 14 años, en Torrey Pines High School, el miércoles. Las autoridades hicieron una “evaluación de amenazas” y arrestaron al estudiante dentro de las 24 horas.

“Es probable que vean patrullas policiales en nuestros campus o cerca de ellos todos los días, ya que mantienen una presencia regular y visible”, Eric Dill, superintendente del Distrito Escolar de San Dieguito, escribió a los padres el viernes. El funcionario agregó que el distrito planea imponer nuevas medidas de seguridad, como vallado y vigilancia. “Contamos con equipos que vienen las 24 horas para evaluar las amenazas. Si se presenta una a las 12:30 de la noche, debemos poder evaluarla de inmediato”, consideró el subjefe del LAPD Horace Frank, que supervisa la oficina de operaciones especiales y contraterrorismo.

A nivel nacional, las escuelas enfrentan una oleada de denuncias y amenazas alarmantes a medida que padres y estudiantes se vuelven más alertas y menos dispuestos a dejar pasar un comentario, consideró Michael Dorn, director de Safe Have International en Macon, Georgia, un consultor de seguridad escolar. “Los niños que vieron o escucharon algo antes y lo ignoraron, ahora informan lo que dicen sus compañeros”, aseveró Dorn. “Hay personas motivadas por el ataque, que hacen una amenaza o expresan un temor que otros creen que es una amenaza”.

Los avances en la tecnología han hecho cada vez más difícil para las fuerzas del orden público determinar la gravedad de una amenaza y de dónde proviene.

Las preocupaciones recientes sobre el “swatting“, el acto de hacer una llamada falsa diseñada para provocar una redada del equipo SWAT, también han enturbiado las aguas.

Una llamada realizada desde L.A. provocó una confrontación en Wichita, Kansas, que resultó en la muerte de un hombre desarmado a manos de policías el año pasado. Esta semana, una llamada al 911 llevó a la policía a un hotel de Beverly Hills, donde creyeron que se estaba produciendo un secuestro (la llamada resultó ser falsa).

“Alguien podría estar haciendo esto a medio mundo de distancia, pero aún tienes que abordar la cuestión como una amenaza seria, hasta que descubras lo contrario”, expuso McDonnell. “Particularmente con el enrutamiento cebolla (onion routing, en inglés), que puede mostrar que la persona está en otro lugar del mundo, pero en realidad están al lado. Eso crea muchos desafíos”.

Incluso cuando la policía constata que la persona que hace la amenaza no está en condiciones de llevarla a cabo, puede tomar medidas para intervenir con la esperanza de evitar una futura tragedia, indicó Frank. Muchos han criticado al FBI y a la policía en Florida por ignorar las señales de advertencia sobre Nikolas Cruz, el acusado de 19 años de abrir fuego en Parkland. El FBI reconoció que no investigó adecuadamente un dato sobre el peligro que representaba Cruz, en enero pasado, y la oficina del Sheriff del condado de Broward también dijo que recibió al menos 20 llamadas sobre el sospechoso, previas al ataque.

El hecho en Harvard-Westlake es un ejemplo de lo difícil que puede ser sopesar la evidencia. La cuenta de Instagram de Martin sugirió que tenía un arma, y ​​el exjugador de los Dolphins ha tenido problemas de enfermedad mental en el pasado. En una publicación en línea de 2015, Martin reconoció que había intentado suicidarse durante su carrera en la NFL. Pero aunque la publicación hacía referencia a Harvard-Westlake, no representaba una amenaza específica.

“Puede que no tengan los medios para atacar hoy, pero ¿quién dice que no lo harán en el futuro?”, se preguntó Frank

 

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