El Salvador 

Presunto asesino de periodista Karla Turcios fue enviado a la cárcel

“Él nunca le pegó, pero la mató, y eso es más grave”, esa fue una de las conclusiones a las que arribó ayer una de las tres fiscales que expusieron ante el juez Undécimo de Paz de San Salvador los elementos recabados en la investigación que incriminan a Mario Huezo en el feminicidio de Karla Turcios, periodista del Grupo LPG y quien fuese su pareja.

Antes de resolver que Huezo siga procesado en prisión preventiva, el juez advirtió que el imputado intentó hacer coartada en las indagaciones, por las diferentes versiones que dio a las autoridades y a los medios de comunicación, como lo expuso la Fiscalía. Además, avaló que fuese procesado por feminicidio agravado y decretó reserva parcial.

El juzgado halló creíble la hipótesis fiscal: que Turcios fue asesinada entre las 10:00 a.m. y 12:00 md. del 14 de abril en su casa, donde estaban Huezo y el hijo de ambos.

Al mediodía el imputado habría salido con el cadáver de la víctima, junto su hijo, hacia la carretera Troncal del Norte, donde fue captado por 19 cámaras del 911. Luego fue grabado por otras cuatro cámaras, dos ubicadas en gasolineras y otras en dos negocios. La última imagen corresponde a un local ubicado en el desvío de Amayo, en Tejutla, Chalatenango.

Luego, el carro fue perdido de vista, pero las terminales telefónicas activadas de los celulares de Huezo y Turcios indicaron que el vehículo se dirigió hacia el lugar donde fue hallado el cuerpo de la periodista, en la carretera Longitudinal del Norte, en el cantón Palo Galán, en Santa Rosa Guachipilín, Santa Ana.

Una fiscal explicó que Huezo volvió a su casa a eso de las 4:00 p.m., fue captado por 13 cámaras del 911, y el único celular que traía era el propio.

Durante la audiencia, que duró casi tres horas, las fiscales insistieron en el comportamiento misógino del imputado ante su pareja.

Asimismo, que aunque él alegó haber intentado contactar a Turcios, sólo habría marcado a su celular para dejar evidencias de sus declaraciones.

En su defensa, Huezo sostuvo ante el juez que él “amaba” a la víctima y que tenían diferencias como otras parejas, pero que “nunca le pegó”. Sin embargo, el juez determinó que durante sus dos declaraciones en la audiencia no desvirtuó las pruebas de la Fiscalía.

El juzgador, además, admitió tres álbumes fotográficos: uno relacionado a la videovigilancia al imputado, otro de la inspección del vehículo usado para el crimen y una inspección en la casa donde fue hallado el celular de la víctima, en Nueva Concepción, Chalatenango.

 

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