Estados Unidos 

Temen que desplantes de El Salvador a Estados Unidos e pasen factura con TPS

Cuando ha comenzado la cuenta regresiva para que el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, DHS, emita un anuncio sobre el futuro del Estatus de Protección Temporal, TPS, para cerca de 200 mil salvadoreños, crece la incertidumbre y las cábalas sobre lo que podría incidir en la decisión de las autoridades estadounidenses.

Con los dados sobre la mesa, algunos salvadoreños enrolados con este tema en el Área Metropolitana de Washington, temen que los desplantes hechos por el gobierno salvadoreño en manos del FMLN a Estados Unidos, en foros como la Organización de Estados Americanos, OEA, la Organización de Naciones Unidas y otras instancias podrían pasar factura.

El Salvador se alineó a la orbita venezolana en la OEA, durante todo el año pasado, cuando sucesivos esfuerzos de Estados Unidos, Canadá, México y otros países centro y sudamericanos intentaban sacar a flote esfuerzos para que Venezuela volviera a la senda democrática.

“Yo creo que las relaciones no están en su mejor momento entre Estados Unidos y El Salvador, por una serie de cosas que se han hecho y dicho,  que hoy están tomando resonancia en este contexto del TPS”, comenta el abogado José Campos, desde su despacho jurídico en Silver Spring, Maryland.

Aunque espera que en la decisión que tome la Secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, se valore la gran aportación de la clase TPS y que no se tome represalia con un grupo que está al margen de la situación política del país.

Para el subdirector del programa para América Latina del tanque de pensamiento, Centro Woodrow Wilson, en Washington, Eric Olson, no se puede negar que los países de la región centroamericana, son vistos de manera particular e individual en Estados Unidos, a pesar de existir líneas de cooperación como la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica, del que dos países son beneficiarios del TPS, pero con matices distintas en las valoraciones que se hacen desde Washington.

Otros ven un serio riesgo que podría surtir como arreglo de cuentas de Estados Unidos con países que le han dado la espalda en votaciones clave en la OEA. Haití, Nicaragua y El Salvador inclinaron la balanza para que las propuestas que emergían con vigor por una veintena de países para tratar la crisis política de Venezuela en junio de este año no prosperaran, en la Asamblea General, así como otras iniciativas en la sede de la OEA en Washington.

Llegado el momento el TPS para Haití empezó a tambalear y luego el de Nicaragua fue caducado de un plumazo, junto al de su socio bolivariano; a Honduras se le ha extendido por seis meses más, una norma que está dentro de los márgenes que manda la Ley de TPS, concesiones en períodos de 6, 12 o 18 meses, según lo estime el titular de DHS, comenta un abogado de inmigración que prefiere el anonimato.

Al llegar el momento de la notificación para El Salvador, cuya población es la más numerosa de los beneficiarios con cerca de 200 mil compatriotas amparados al estatus legal, algunos ven con gran expectación el momento; sobre todo al leer entre líneas las declaraciones de la Embajadora de Estados Unidos en El Salvador, Jean Manes, esta semana.

“Yo realmente creo que la decisión va ser negativa para El Salvador, así como fue para Haití y Nicaragua…  Obviamente el Departamento de Estado y las embajadas están muy bien al tanto de las condiciones en los países, pero como ésta no es solo una decisión de política exterior de Estados Unidos”, comentó Eric Olson, del Centro Woodrow Wilson.

Para el hay una serie de condiciones dadas para que la administración de Donald Trump, que de por sí misma tiene reticencias para los inmigrantes utilice cualquier herramienta a su mano para justificar acciones que le permite la misma ley de Estados Unidos.

Para la legisladora estatal de Maryland, Ana Sol Gutiérrez, con vínculos estrechos con el partido de gobierno salvadoreño, rechazó tajantemente en días recientes que las negativas de El Salvador a esfuerzos de Estados Unidos tuvieran efecto sobre la clase TPS.

La diputada estatal de Maryland consideró que esa era una bandera de lucha de un sector político salvadoreño, pero que no había ningún atisbo de que Estados Unidos tomará una decisión bajo esas consideraciones.

Desde el ámbito de activismo y apoyo a la comunidad, el director de Recursos para Centroamericanos, CARECEN, el salvadoreño Abel Núñez, señala las incongruencias surgidas previo a los anuncios respectivos para la clase TPS de Centroamericanos.

Para Núñez es contradictorio que Estados Unidos publique cartas donde certifica que las condiciones en países como El Salvador son aptas para recibir a sus nacionales en caso de ser repatriados por perder un estatus legal.

“¡Muy interesante! El mismo Departamento de Estado pone avisos de viaje para sus ciudadanos de que no viajen a esos lugares porque es peligroso… hay que estar claro que esta es una decisión política”, puntualiza Núñez, al ahondar sobre la visión migratoria del actual gobierno estadounidense.

Related posts

Leave a Comment