“Este reto es de carácter mundial y requiere la intensa cooperación de todos. Solo juntos podemos detener la propagación del coronavirus”, comentó Laurent Sillano, Jefe de Cooperación / Delegación de la Unión Europea-Nicaragua y ante el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), en el webinario que abordó la temática “Empleo y economía en Centroamérica y República Dominicana en los tiempos de la COVID-19”, organizado por la Secretaría de la Integración Social Centroamericana (SISCA) y el Programa de la @Unión Europea – EUROsociAL+; y apoyado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) .

La OIT, utilizando la variación de las horas de trabajo, que refleja tanto los despidos como otras reducciones temporales del tiempo de trabajo, calculó  que en el segundo trimestre de 2020 habrá una reducción del empleo de alrededor del 6,7%, el equivalente a 195 millones de trabajadores a tiempo completo.

Existe desde luego una fuerte preocupación por los trabajadores informales (alrededor de 2000 millones), debido a su falta de cobertura por parte de los sistemas de seguridad social.

Carmen Moreno, directora de la Oficina de la OIT para América Central, Haití, Panamá y República Dominicana; asegura que, para proteger a las personas, al empleo y a las empresas, es necesario poner el acento a la salud y la seguridad en el trabajo.

Los países centroamericanos están vinculando acertadamente las tres dimensiones de la emergencia – la sanitaria, la económica y la social –, mediante medidas fiscales que también implican endeudamiento; asimismo, han aprobado medidas para la suspensión temporal de los contratos de trabajo, y para que los trabajadores puedan recibir transferencias monetarias.

En este sentido, las medidas sanitarias, a favor del empleo y los ingresos, las subvenciones a las empresas, las políticas tributarias y de gasto público, los planes de atención a las poblaciones migrantes, etc. deberán incorporar propuestas que ayuden a reducir, transformar; y, sobre todo, a no aumentar las desigualdades.