El 11 de enero cumple 21 días que la Administración en Estados Unidos ha frenado sus labores, gracias a la idea de Trump de realizar el muro, cuestión que ha provocado que hayan desacuerdos contra él, incluso de miembros de su mismo partido.

Todo sigue estancado porque Trump se ha negado a firmar una legislación bipartidista, lo que provoca que se afecten las vidas de 800,000 trabajadores federales, haciendo que se estanquen y dificultando la situación económica de los mismos, pues siguen con despidos temporales o trabajando sin recibir una paga y tienen hipotecas y recibos por pagar, mientras que Trump viajó el 10 de enero a la frontera en McAllen, Texas para participar en un espectáculo publicitario.

Un artículo publicado en Univision deja a conocimiento uno de los casos de personas que han resultado afectadas por este cierre:

“La seguridad fronteriza no va a pagar mi hipoteca”: empleados federales sufren las consecuencias de trabajar sin cobrar

Aunque no reciba dinero, Marc Schneider, controlador aéreo en Indianápolis, tiene que seguir presentándose al trabajo porque su labor es esencial. Este padre de familia de 48 años es uno de los 420,000 empleados federales que no ha dejado de trabajar durante el cierre parcial de gobierno y este viernes no recibirá su quincena.

Schneider tendrá que esperar a que el Congreso se ponga de acuerdo en el presupuesto de donde sale su paga, que pende de una disputa por el financiamiento de un muro fronterizo que para Schneider es ahora la menor de sus preocupaciones. “La seguridad fronteriza no me va a pagar mi hipoteca el próximo mes, no es una necesidad inmediata para mí en este momento. Preferiría poder pagar mis cuentas y cuidar a mi familia,” advirtió en una entrevista con CNN.

Aunque algunas agencias federales continúan operando con normalidad por fondos que ya habían sido aprobados para todo el año fiscal (que termina en septiembre), muchas otras están sufriendo las más duras consecuencias de la falta de financiamiento durante el cierre administrativo parcial de gobierno.

Y no solo se trata de los servicios públicos que empiezan a reducirse y afectar a los ciudadanos como el cierre de Parques Nacionales, programas de salud, cortes federales, entre otros; las personas que trabajan para los múltiples departamentos que se han quedado sin financiamiento ahora no tienen con qué pagar sus rentas ni sus cuentas, porque la realidad de muchos es vivir cheque a cheque…

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