El gobierno de Estados Unidos emitió el día de ayer una directriz que suspende el desalojo de ciertos inquilinos hasta finales del 2020 para evitar así la propagación del nuevo coronavirus.

El gobierno federal, así como los gobiernos estatales y locales, han aprobado moratorias sobre desahucios durante el transcurso de la pandemia para muchos inquilinos, pero esas protecciones expiran pronto.

Según un reporte reciente del Instituto Aspen, un centro de investigación, señaló que más de 20 millones de arrendatarios viven en hogares que han sufrido pérdida de empleos a causa del COVID-19 y concluyó que millones más están en riesgo de ser desalojados en los próximos meses.

medida que se deriva de una orden ejecutiva que el mandatario estadounidense, Donald Trump emitió a principios de agosto en la que instruyó a funcionarios federales de salud a considerar medidas para suspender de manera temporal los desahucios.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) respondieron el martes a esa instrucción declarando que ningún arrendador debe desalojar a una “persona cubierta” de ninguna propiedad residencial por no pagar el alquiler.

Funcionarios gubernamentales de alto rango explicaron que el director de los CDC cuenta con una amplia autoridad para tomar acciones que se consideren razonablemente necesarias para prevenir la propagación de una enfermedad contagiosa.

Los inquilinos cubiertos por la orden ejecutiva deben cumplir cuatro requisitos los cuales son, tener un ingreso máximo de 198.000 anuales para parejas que presentan una declaración fiscal conjunta, o 99.000 dólares para los contribuyentes solteros, demostrar que han buscado ayuda del gobierno para realizar sus pagos de alquiler, declarar afirmativamente que no pueden pagar la renta a causa de las dificultades provocadas por el COVID-19 y afirmar que es probable que se queden sin hogar si son desalojados.

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