Dom. May 19th, 2024

El olfato suele ser el sentido más ignorado pero lujosos hoteles y minoristas exclusivos lo aprovechan para crear una experiencia que permanecerá con los visitantes mucho después de que se vayan.

Los millones de células olfativas de la nariz envían aromas para su procesamiento en regiones del cerebro relacionadas con la emoción y la memoria, incluida la amígdala y el hipocampo.

“El sentido del olfato es mucho más fuerte que todos los demás sentidos. ¿Sabías que nunca puedes olvidar un olor? Aunque desarrolles demencia, nunca olvidarás el olor de la casa de tu tía o tu abuela. Es imposible. Sin embargo, este sentido más emocional no se toma en serio”, expresó Marciano en un inglés fluido con un leve acento de su Toulouse natal en Francia.

El sentido del olfato enriquece su experiencia del mundo que lo rodea. Los diferentes aromas pueden cambiar su estado de ánimo, transportarlo a un recuerdo distante e incluso ayudarlo a crear lazos con sus seres queridos. La capacidad para oler también juega un papel clave en su salud. Si su capacidad olfativa se reduce, podría afectar su dieta y nutrición, su bienestar físico y su seguridad en la vida cotidiana.

Ya sea el café recién hecho, los pinos en un bosque o el humo de un incendio, las cosas que olemos son, en realidad, pequeñas moléculas liberadas por las sustancias que nos rodean. Cuando respiramos estas moléculas, ellas estimulan las células sensoriales especializadas en lo profundo de la nariz. Cada una de estas células sensoriales tiene un solo tipo de receptor de olor — una estructura en la célula que se prende de manera selectiva en respuesta a un solo un tipo de molécula «aromática» específica. En el ambiente hay más olores que receptores de olores hay en la nariz. Pero una determinada molécula puede estimular una combinación de estos receptores y así crear una representación única en el cerebro de un olor en particular.

«Se estima que la cantidad de olores que puede detectar una persona va de entre 10.000 y 100 mil millones, o incluso más,» dice el Dr. Gary Beauchamp, investigador del gusto y el olfato del Monell Chemical Senses Center en Filadelfia. En la nariz tenemos diferentes combinaciones de células detectoras de olores, explica, por lo que cada persona tiene una sensibilidad a los olores muy diferente. «De hecho, cuando usted o yo olemos la misma cosa física, nuestras percepciones podrían ser muy diferentes,» dice Beauchamp.

Dado que la información olfativa se envía a diferentes partes del cerebro, los olores pueden influir en muchos aspectos de nuestras vidas, como los recuerdos, el estado de ánimo y las emociones. Durante miles de años, se utilizaron plantas aromáticas en las prácticas de sanación de muchas culturas, como China, la India y Egipto antiguos. La aromaterapia, por ejemplo, busca usar aceites esenciales de flores, hierbas o árboles para mejorar el bienestar emocional y físico.

A la fecha, hay poca evidencia científica que apoye la efectividad de la aromaterapia para muchos problemas de salud. Sin embargo, los recuerdos de un olor pueden ser vívidos y duraderos, lo que podría tener un efecto positivo.

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