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La Tras la publicación de archivos confidenciales de la Unidad de Inteligencia Financiera del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos (FinCEN, por sus siglas en inglés) donde aparece una lista de bancos que informan sobre actividades sospechosas  (SAR, por sus siglas en inglés) en un informe de Buzzfeed News el pasado 20 de septiembre de 2020. 

La Asociación de Banqueros Internacionales de Florida (FIBA) en respuesta enfatizó en que la función de los bancos es ayudar a detectar actividades sospechosas y notificar a las autoridades correspondientes. 

Además, FIBA, cuyos miembros incluyen instituciones financieras de Estados Unidos, América Latina, el Caribe y Europa, reunió un grupo de trabajo para analizar los informes y comunicar a la comunidad, y determinó que los bancos están cumpliendo de forma excepcional con los requisitos legales y la presentación de los SAR significa que cuando tienen alguna sospecha, lo reportan.

Sin embargo, por ley, estos reportes son extremadamente confidenciales. Los SAR son documentos que deben protegerse ya que representan una amenaza para la seguridad de las investigaciones legales, la seguridad del personal del banco y pueden causar daños graves a las personas nombradas en el SAR que no hayan participado en actividades ilegales.

«Ningún banco presentaría un SAR si supiera que se divulgará (al público). Bien puede ser tratado como una acusación. Y lo que es peor, si un criminal u organización delictiva obtiene el nombre del empleado del banco que presentó el SAR, él o ella podría estar en peligro», dijo David Schwartz, presidente y director ejecutivo de FIBA.

Los bancos ya sean grandes, pequeños, comunitarios o sucursales locales de bancos internacionales, participan en asociación y colaboración integral, tanto con las agencias reguladoras como con las fuerzas del orden a través de lo que se conoce en Estado Unidos como la Ley de Secreto Bancario (BSA por sus siglas en inglés).

La BSA requiere que las instituciones financieras reporten y mantengan registros de las compras en efectivo de instrumentos negociables, presenten informes de transacciones en efectivo que excedan los $10,000 (monto total agregado diario) y denuncien actividades sospechosas que puedan significar el lavado de dinero, evasión de impuestos u otras actividades ilegales. La BSA es un sistema desarrollado por las fuerzas del orden y los reguladores encargados de hacer cumplir la ley y solo requiere que los bancos informen actividades sospechosas a través de los SAR.

Los SAR no son evidencia de un delito, pero están destinados a generar una investigación adicional por parte de las fuerzas del orden, si se justifica. Por ley, los bancos no están obligados a limitar o prevenir estas actividades, su función es ayudar a detectar y notificar a las autoridades correspondientes. El éxito del sistema se basa en la confidencialidad de los informes. .

«Como entidades no gubernamentales, los bancos ayudan a detectar actividades sospechosas, pero no son agentes de la ley o funcionarios del gobierno para hacer cumplir leyes o investigar a estas personas», aclaró Daniel Gutiérrez, director de FIBA. 

«Cada banco establece sus factores de riesgo y muchos han implementado sistemas integrales para recopilar la mayor cantidad de información y monitorear las cuentas en busca de lavado de dinero, financiamiento del terrorismo y fraude. Los bancos también tienen comités de cierre de cuentas y de actividades inusuales donde estos asuntos se discuten a niveles gerenciales», explicó Gutiérrez.

Fuente: FIBA Bankers.

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