Ataco uno de los municipios donde el turismo se ha ido por los cielos, y la demanda es cada vez creciente pero también la oferta tanto en alojamiento como en comida.

Aquí hay variedad de pequeños alojamientos y casas tipo hacienda abiertas al público donde se puede comer y alojarse, y también diversos sitios donde se puede compartir bebidas y bocadillos.

Las ventas de ropa elaborada a mano, sombreros típicos y gorros son parte de lo que se puede encontrar en los bazares.

Y no hay visita a Ataco sin dejar de probar el café gourmet que ahí se produce. Al igual que sus municipios vecinos, se puede conocer el pueblo en los pequeños “trenes” y disfrutar del festival gastronómico.

Salcoatitán ha sabido capitalizar el paso de turistas por su territorio. El casco urbano es el más pequeño de los municipios de la Ruta de las Flores, pero la quesadilla, la yuca salcochada y las riguas, y su delicioso  marquesote son de las cosas más famosas, hay gente que se dirige a esta zona del occidente salvadoreño solo por degustar esos platillos.

La alcaldía de Salcoatitán construyó hace  muy poco la Plaza Turística en la que se concentran los negocios de comida típica, de asados, cafés gourmet, pizza artesanal y por supuesto las ventas del producto por excelencia: la yuca.

Para los amantes de la arquitectura un atractivo es fotografiar la antigua iglesia colonial frente al parque y la cual está justo a la nueva iglesia.

Otro de los atractivos de este pueblo es el Museo de la Imprenta donde se puede hacer un recorrido histórico sobre este tema.

Ahuachapán es de los más nuevos integrantes de la Ruta de Las Flores. Los Ausoles son sin duda uno de los principales sitios por explorar o para ir otra vez. La Laguna el Espino también atrae a visitantes.

El Parque Concordia da bienvenida a quienes exploran una ciudad de vibrante comercio a toda hora. Cientos de personas se toman un espacio del día para descansar en este lugar donde se tiene una vista del principal templo católico, la Parroquía de la Asunción.

Justo a la par de la iglesia católica está el Pasaje la Concordia, donde murales dan la bienvenida y el toque cultural, aquí hay locales para degustar café y postres o alguna bebida especial. Los clientes pueden compartir al aire libre en esta zona de la ciudad, bajo la sombra de palmeras y otros árboles.

Nahuizalco. Las diversas mueblerías dan la bienvenida a los turistas que deciden aventurarse en fin de semana a recorrer la Ruta de las Flores. Pero ello, solo es uno de los atractivos de este bello lugar.

Si lo que quieres es disfrutar en verdad de Nahuizalco, lo recomendable es que lo visites cuando el sol empieza a caer, sobre todo si llegas en el mes de diciembre, el parque se llena de luz y color.

Además, hay variedad de comida, pupusas, bebidas naturales, shuco, entre otros.

La alcaldía de este municipio tiene definida su apuesta por el turismo y por ello cerró varias calles del casco urbano y las convirtió en peatonales, lo que permite un mejor disfrute de caminar en familia.

En el pueblo de Nahuizalco, puede  adentrarse al mercado nocturno, donde encontrará variedad de productos.

Juayúa. El festival Gastronómico ha sido uno de los principales atractivos por años de este municipio. De hecho fue uno de los fenómenos que hace más de una década empezó a atraer turistas de manera masiva a la Ruta de las Flores.

Degustar ancas de rana, sopas, conejo, asados, conchas, cócteles, y toda otra variedad de comidas y bebidas, es por supuesto lo que hace que las personas viajen por 75 kilómetros hasta este municipio de Sonsonate.

Juayúa está rodeada de cafetales y su clima puede variar entre húmedo a frío a medida que transcurre la tarde.

La Parroquia del Cristo Negro es visitada por miles de personas durante los fines de semana. Los que aman la aventura pueden, a solo 20 minutos, ir a disfrutar de cascadas naturales que caen sobre las formaciones rocosas en los Chorros de La Calera. Este es sin duda uno de los principales y refrescantes tentaciones del lugar.

Si te gustan los reptiles y te gustaría posar para la foto con una serpiente, ahí está Reptilandia, y para evitar la fatiga sin dejar de conocer el pueblo puedes contratar paseos en carruajes tirados por caballos.

Este municipio es de los más desarrollados en su casco urbano y además de supermercados hay variados restaurantes y bares, si es que no te convence el menú del Festival Gastronómico.

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