Cada uno de estos lugares esconde verdaderas maravillas naturales y artísticas que nos hablan de una historia en común y de una inmensa biodiversidad. Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, Centroamérica al completo, invitan a recorrer en una ruta sorprendente y con un toque aventurero sus grandes tesoros naturales.

1 Guatemala

Es un país mágico con un poco de todo: historia, gran diversidad cultural y etnográfica, bellezas naturales -desde montañas hasta playas tranquilas-, así como hermosos paisajes coloniales. La cultura maya está presente por todas partes.

Antigua, barroco a la sombra de los volcanes

Gigantescas cumbres volcánicas y laderas cubiertas de cafetales son el telón de fondo de los diseminados vestigios de la ocupación española. La antigua capital de Guatemala posee una belleza singular, carga histórica y una interesante riqueza cultural. Es un destino turístico imprescindible por su bien conservada arquitectura barroca y por las numerosas ruinas de iglesias católicas (lo que queda después de los numerosos terremotos de los últimos siglos). Un atractivo marco que muchos viajeros anglosajones eligen para aprender español en sus prestigiosos institutos.

Tikal, inmersión en la cultura maya

Los restaurados templos que se alzan en este rincón de la selva guatemalteca (parcialmente talada) asombran por su monumental tamaño y la brillantez arquitectónica. Lo comprobaremos si llegamos temprano a la Gran Plaza de Tikal, uno de los grandes yacimientos mayas de Mesoamérica. Activo durante 16 siglos, conforman un asombroso testimonio de los hitos culturales y artísticos logrados por esta civilización. Destaca especialmente el aéreo mirador situado sobre el templo IV, en el extremo oeste del sitio. Igual de llamativa es la gran cantidad de fauna y flora visible en los antiguos pasos elevados entre centros ceremoniales; caminando con cautela será más fácil ver monos, arañas, agutíes, zorros y pavos ocelados.

Lago Atitlán, conexión cósmica

De origen volcánico, este lago es uno de los destinos más interesantes de Guatemala. Sereno y turbulento a un tiempo, está rodeado de volcanes y pueblos como Santiago Atitlán, con una próspera cultura indígena, o San Marcos, refugio para quienes desean conectar con su energía cósmica. Además, la oferta de actividades al aire libre –parapente en Santa Catalina Palopó, kayak en Santa Cruz La Laguna o senderismo en torno al lago– invita a una estancia más prolongada.

Chichicastenango, un mercado único

Más que un lugar para comprar, este mercado que se monta dos veces por semana es una animada ventana a la tradición indígena; un antiguo punto de encuentro entre los habitantes de la región, que hablan maya quiché, así como un lugar de gran carga espiritual. En la céntrica iglesia de Santo Tomás y en el cerro de Pascual Abaj, situado en el extremo meridional, los chamanes fusionan la iconografía cristiana con rituales mayas. Además, Chichicastenango es un buen sitio para comprar telas muy interesantes.

2 Belice

Con un pie en las junglas de Centroamérica y otro en el Caribe, Belice combina como ningún otro país lo mejor de ambos mundos. Es uno de los destinos más caros de Centroamérica, pero merece la pena por su enorme diversidad cultural y sus paisajes únicos.

Kayak en el arrecife Glover

Como un collar de perlas, este deslumbrante atolón está formado por media docena de islotes bañados por aguas azules. Su extraordinaria ubicación, encaramado en una cadena montañosa sumergida en el borde de la plataforma continental, lo convierte en un lugar fantástico para darle al kayak de mar, tanto entre las islas como por las aguas poco profundas de la laguna central. Mientras se palea es posible observar rayas jaspeadas, rayas de espina, tortugas y un sinfín de peces tropicales.

Submarinismo en el agujero azul

Las paredes verticales del monumento natural Blue Hole (Gran Agujero Azul) descienden más de 120 metros hacia el fondo del océano. Pese a estar cubierto hasta la mitad de sedimentos y detritos, es tan profundo que logra crear una perfecta circunferencia de espectacular e intenso azul, visible desde el cielo. Su interior alberga un denso bosque de estalactitas y estalagmitas, así como grupos de tiburones de arrecife –amén de multitud de esponjas e invertebrados-  que acompañan a los submarinistas. Un lugar increíble.

Caracol

Es el mayor yacimiento maya de Belice. Una ciudad antigua que en su día rivalizó con Tikal en importancia y en cuya zona central –con templos, palacios, talleres y mercados- aún es posible sentir la fuerza y esplendor de antaño. Con 4,3 metros de altura, Caana (“palacio celestial”) sigue siendo el edificio más alto del país. Además de por su valor arqueológico, Caracol destaca por su abundante fauna selvática.

Hummingbird Highway

Quizá el tramo de carretera más hermoso de Belice, la Hummingbird Highway (carretera del ruiseñor) ofrece vistas inigualables de los montes Mayas en su tortuoso discurrir por junglas, huertos y aldeas. En dirección suroeste desde Belmopán, la ruta avanza durante 79 kilómetros hasta el desvío a la Southern Highway y a Dangriga. También propone muchos motivos para hacer paradas de varias horas de duración, como, por ejemplo, la exploración de la cueva de St. Herman; recorrer un sendero circular por la selva o darse un chapuzón en las aguas cristalinas del Blue Hole. Quienes prefieran darse una ducha con vistas únicas encontrarán la cascada Barquedier carretera abajo.

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