El año 2018 culminó con al menos 3,4 millones de venezolanos, cerca del 10 % de la población, huidos de su país debido a factores como la escasez de medicamentos y alimentos, la hiperinflación o la violencia, según un informe presentado hoy por la Organización de Estados Americanos (OEA).

“La actual crisis de emigrantes venezolanos es una crisis sin precedentes en la región”, denunció el secretario general de la OEA, Luis Almagro, en un mensaje leído durante la presentación del informe, elaborado por el Grupo de Trabajo del organismo panamericano dedicado a la migración de Venezuela.

Carlos Vecchio, el representante ante EU de Juan Guaidó, el titular del Parlamento venezolano que se proclamó presidente encargado, declaró que “la única manera de parar la crisis humanitaria y de parar el flujo de venezolanos es poniendo un fin a la dictadura”.

Por su parte, el coordinador del informe, David Smolansky, detalló durante la presentación del documento que tuvo lugar en Washington que este flujo migratorio se debe a cinco determinantes.

“Una crisis humanitaria -especialmente reflejada en falta de comida y medicinas-, violencia generalizada, un colapso económico, con una inflación el año pasado de mil 300 por ciento, una violación masiva y sistemática de los derechos humanos -con cerca de mil presos políticos- y un elemento importante que identificamos que es el control social”, dijo.

La mayoría de estos migrantes venezolanos se encuentran en Colombia (1.2 millones), Perú (700 mil), Chile (266 mil), Ecuador (250 mil), Argentina (150 mil) y Brasil (cien mil).

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