Redacción: Naomi Villalobos


Hablamos con los fundadores de Pollo Campestre, don Mario Romero y su esposa, Gloria de Romero, quienes nos contaron como inició este maravilloso sueño que lograron convertir en una realidad que pronto cumplirá 33 años siendo el pollo favorito de los salvadoreños.

Don Mario Romero, recuerda como la guerra civil que se vivió en El Salvador en los años 80, los obligó a migrar desde San Salvador y encontrar un nuevo hogar en San Miguel “Dejamos todo allá, no sacamos nada, entonces decidimos que teníamos que hacer algo e iniciamos con una pequeña panadería”.

Los Romero iniciaron la panadería con 150 colones, un poco más de US$17, cuentan que en su primer día solo vendieron 28 colones y poco a poco fueron aumentando las ventas hasta que al mes habían logrado vender 500 colones (US$57.14) “vimos que era de paciencia y fe, ese dinero lo íbamos reinvirtiendo y nos dimos cuenta que, si se puede, lo importante es empezar y no perder el tiempo”, asegura don Mario.

Sin embargo, siempre están esos amigos que nos apoyan a realizar cosas nuevas, es de esa forma que deciden comenzar a vender pollos “Nosotros no sabíamos nada de ese negocio y decíamos que no podíamos hacerlo, pero nuestros amigos dijeron que nos iba apoyar, que ellos lo iban a traer y que alguien nos haría la receta, así empezamos y un año completo estuvimos realizando pruebas, hasta que al fin dimos con el sabor que tenemos desde hace 33 años”.

Por supuesto, emprender un negocio no es fácil y menos en medio de una guerra, como fue el caso de los señores Romero, “No fue fácil, abríamos y cerrábamos cuando habían choques entre la guerrilla y los soldados, y cuando todo paraba abríamos de nuevo, así estuvimos, durante todo el tiempo del conflicto, no fue nada fácil, pasamos incluso un mes sin energía, pero tuvimos fe”, fe que se vio recompensada por la gran aceptación de Pollo Campestre en la población y que lo ha llevado a tener 38 sucursales.

Sin embargo, todo el éxito que han tenido ha requerido un gran esfuerzo, doña Gloria recuerda como fue todo al principio “Cuando inició la empresa, no teníamos departamento de recursos humanos, no teníamos oficinas para atender a las personas, en la sala entrevistaba a nuestros colaboradores”.

También, recuerda como fue ella la encargada de capacitar a los primeros empleados y lograr entablar una relación de respeto y confianza con cada uno “me encanta que ellos se sientan felices, me encanta estar cerca de ellos, tengo la paciencia de enseñarles cómo se deben hacer las cosas, platico con ellos sobre su vida personal, siempre les digo que sí tienen algún problema que me lo hagan saber y que estamos abiertos para cualquier cosa que necesiten”.

En la actualidad, antes de formar parte del equipo de Pollo Campestre los interesados se deben someter a una prueba psicológica, “ahí vemos si están aptos para desarrollarse como asistente de gerente, gerente de tienda, de nuestro personal en general y vamos formando un semillero donde puedan ir creciendo dentro de la empresa”.

Pollo Campestre sigue creciendo, generando más empleos y acercándose cada vez más a las familias salvadoreñas “a medida que vamos abriendo en diferentes lugares los mismos clientes nos dicen “Los esperamos en diferentes departamentos”, ellos nos van diciendo donde nos quieren y nosotros encantados intentamos cumplir sus deseos”, aseguró niña Gloria.

Por el momento, encontramos el sabor de los salvadoreños en 8 de los 14 departamentos de El Salvador, “Queremos, crecer, hacer las cosas mejores, cada cierto tiempo nos renovamos, ya que no podemos estar estancarnos, iniciamos cambios de 180° en las sucursales de Santa Ana y Cojutepeque”.

Mientras tanto los salvadoreños en el exterior tendrán que esperar un poco para poder disfrutar del sabor inigualable de Pollo Campestre, “primero queros cubrir todo el país y luego salir de las fronteras”, aseguró don Mario.

Pero aparte de tener un legado con Pollo Campestre, los señores Romero han creado otras empresas, para garantizar en un 100% la calidad de sus productos, es así que nace Agro Campestre, la encargada de elaborar el concentrado para los pollos, además de la Agropecuaria la Laguna, que es donde está el ganado, avícola Campestre, y luego vino Mar y Sol, hotel y restaurante, panadería Sinaí, entre otros.

Con todas esas empresas, hay un elemento que Campestre no ha dejado de lado, la importancia de conservar el medio ambiente “hemos hecho un biodigestor donde estamos aprovechando lo que no sirve, la materia prima es contaminante para la ciudad, las heces de los pollos, todo se aprovecha, no contaminamos, lo agregamos a los biodigestores y producimos gas, nos preocupamos por tener todo en orden y no desperdiciar nada”

Iniciar un negocio no es fácil, sin embargo, con trabajo y dedicación se logran excelentes resultados como es el claro ejemplo de los esposos Romero y ese es el mensaje que desean transmitirle a todas esas personas que están deseando o ya iniciaron con un emprendimiento “nunca es tarde, hay que tener mente empresarial, yo le digo a la gente que hay que hacer siempre lo que a uno le gusta, nunca hagan anda que no les guste porque las cosas no van a salir de todo bien”.

Para terminar la entrevista los señores Romero les envían un fraterno saludo a todos los salvadoreños “agradecerles por esa fidelidad que tienen con nosotros y por invitarnos a llegar donde no estamos, pronto vamos a llegar, somos fieles con nuestros clientes” prometió don Mario.

Por su parte, doña Gloria agradeció a Dios y a todos los que han formado parte de este gran logro “agradecerles a todos los que le han puesto empreño, tenemos un personal muy capacitado, eficiente, que le encanta colaborar con nosotros, gracias por preferirnos, gracias a los hermanos extranjeros que también nos apoyan, un saludo a todos nuestros cliente y colaboradores, nos debemos al trabajo de ellos”.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here