Que el estrés causa dolores de cabeza, cansancio excesivo y alteraciones del pulso es comúnmente conocido, incluso, a veces se normaliza el hecho bajo la excusa de que “quién no se estresa en el tráfico de una ciudad” o “quién no tiene un montón de trabajo y debe cumplir con los informes de fin de mes”. Sin embargo, existen otras consecuencias que demuestran por qué sufrir de estrés constante debe ser una señal de alerta que se recomienda atender con un especialista para evitar el desarrollo de otras enfermedades.

Reducción en el tamaño del cerebro

El estrés puede llegar a causar fallas en la comunicación neuronal. Investigadores de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, encontraron que tanto la depresión como el estrés causan que el cerebro se haga más pequeño. Según publicaron en la revista Nature Medicine, existe un interruptor genético o factor de transcripción llamado GATA1, que evita ciertas conexiones cerebrales al reprimir la labor de algunos genes que desarrollan la sinapsis (transmisión de impulsos nerviosos) entre las células del cerebro, esa falta de actividad conllevaría a la pérdida de masa en la corteza prefrontal.

Envejecimiento del rostro

En 2014, Anna Magee, periodista británica del Daily Mail, estaba elaborando un artículo sobre los daños que provocaba el estrés en el organismo, así que contactó a Auriole Prince, una artista forense que había trabajado para el FBI, la idea era que Prince elaborara, en un software especializado, un retrato de cómo se vería el rostro de la periodista si seguía trabajando al mismo ritmo de estrés elevado. El resultado fue aumento del tamaño de la mandíbula, manchas y flacidez en la piel.

Pérdida de la memoria

El exceso de cortisol, la hormona del estrés, causa pérdida de la memoria. Esa fue la conclusión a la que llegaron, en 2013, investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras de España y el Hospital de Sant Pau, luego de analizar las resonancias magnéticas de pacientes que habían padecido síndrome de Cushing, una afección que se produce porque el cuerpo emite grandes cantidades de cortisol durante un tiempo prolongado, lo cual conlleva a aumento de peso y pérdida de grasa en los brazos y las piernas, entre otras cosas.

¿Qué hacer?

Según la Asociación Americana de Psicología (American Psychological Association) algunas recomendaciones básicas para reducir el estrés son:

– Acuéstese a la misma hora todas las noches, procurando dormir entre 7 y 8 horas.
– Evite distracciones en su habitación, como televisores, computadores y alejar el celular para poder conciliar el sueño.
– Realice actividad física luego de consultar un especialista para elaborar rutinas o planes de ejercicio, esta actividad liberan endorfinas que relajan el cuerpo.
– Si los niveles de estrés continúan, no descarte la búsqueda de un psicólogo. A veces el estrés no se relaciona solo con una actividad específica, sino que involucra todo el estilo de vida, un psicólogo lo podría ayudar a eliminar barreras para que le apueste a un cambio en su rutina.

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