Cortesía
Por. Carlos Federico Paredes Castillo

El reto de cerrar con ¿Qué Hacer? era una faena muy difícil y nuestro dilecto amigo Alberto Arene, lo hizo con una propuesta regional, una gestión de recursos al más alto nivel internacional, un proyecto de educación digital con G5 como plataforma y una primera cuantificación de recursos que aterrizan el avión con mucha comodidad para el lector.

Luego de cinco artículos previos, en los que profundizó en aspectos puntuales de la realidad económica y social del país caracterizando nuestro modo de producir y los límites de nuestra visión, Arene termina en su cierre de ésta serie esbozando una pregunta ¿Quién se atreverá a pensar en grande? Como siempre, muy atrevido y desafiante.

Me pregunto ¿que no se ha pensado nunca en grande en El Salvador? Seguramente hay obras de infraestructura que responden que sí, como las represas hidroeléctricas que se adelantaron a prever las necesidades de energía eléctrica a costos competitivos para nuestro sector industrial; la construcción del proyecto insignia emblema nacional, como lo es el ahora llamado Aeropuerto San Monseñor Romero que integraba una visión de desarrollo regional que involucraba Desarrollo Turístico, Parques Industriales y Zonas Francas, construcción de servicios en general y vías de comunicación.

Buena parte del desarrollo de la Costa del Sol, las industrias localizadas, fueron inversiones que derivaron de una visión, de una manera de pensar en grande. Hubo otras expresiones de pensar en grande más atrás en la historia, la inserción del país al comercio internacional a través de diferentes productos, cacao, añil, café, algodón, azúcar, productos del mar.

También fue pensar en grande el diseño de la integración centroamericana que sumó cinco mercados, permitiendo la ampliación del ámbito local a uno regional, compuesto por las principales ciudades de Centroamérica.

De hecho la región es el primer destino de las exportaciones del país. Si sumamos el total exportado a Centroamérica, este es mayor que la exportación a Estados Unidos, siendo este último país el mayor destino al exterior.

También pensar en grande, fue la integración del paquete completo en el sector textil, creando una alternativa competitiva a la competencia de la República Popular China luego de su ingreso a la Organización Mundial de Comercio. El Salvador desarrolló el cluster sintético más importante de Centroamérica.

La puesta en marcha del proyecto zonas francas de exportación industrial que inició en CONAPLAN en los años 70.

La decisión de crear una red centroamericana de redes de energía eléctrica que permite intercambiar el fluido y satisfacer la demanda regional es otro proyecto que pensó en grande también.

Cada inversión del sector empresarial en los diferentes rubros de la economía han sido sueños realizados que han aportado al desarrollo económico, social y político del país.

Hasta en los anhelos de transformación social, El Salvador se atrevió a pensar en grande y organizó un movimiento social, político y militar que obligó a que se hicieran modificaciones sustanciales que profundizaron la democracia.

Las grandes inversiones en centros comerciales que inundaron Centroamérica fueron un objetivo realizado producto de pensar en grande. La regionalización del sistema financiero a través del CMCA fue otro ejemplo de pensar en grande.

Entonces amigo lector, Arene, ex presidente de CEPA, que con su energía y visión mantuvo al gobierno de Funes presente en la agenda económica, por lo que representó una buena administración de CEPA y que fuera cruenta e injustamente destituído por una mente ya en desequilibrio del gobernante Mauricio Funes, que terminó en lugar de consolidarse como uno, si no, el mejor gobernante de El Salvador, en frustración para una sociedad que creyó otra vez que el cambio era posible.

Arene al preguntar ¿Quién asume el reto de pensar en grande? Tiene su historia cuando por ejemplo intentó una inversión de cuatro mil millones de dólares para que una empresa de Silicon Valley, USA se localizará para producir luces lead, primero para el mercado local y luego regional e internacional. Mario Velásquez acompañó ese proyecto como gestor estratégico del mismo. Funes firmó un memorándum de entendimiento pero pudo más la burocracia y las envidias y no se concretó el proyecto. Hay sueños realizados y sueños que no concretaron.

Por supuesto San Salvador tiene ahora luces lead. El Gobierno diseñó un proyecto que luego fue aprovechado parcialmente por otros del sector privado pero sin el alcance de instalar la planta y producirlas acá.

Entiendo que Arene le habla al oído al Presidente Bukele. Él está llamado a pensar en grande. Primero debe retomar un proyecto democrático. Segundo además de su relación estratégica con Estados Unidos debe aprovechar la última decisión pensando en grande tomada por El Salvador.

El establecimiento de las relaciones político diplomáticas con la República Popular China. Integrar las grandes decisiones del país en una estrategia nacional y regional de desarrollo es ahora el reto más importante del gobernante. Pero para ello necesita recuperar el espíritu con el que veía Centroamérica cuando como candidato la visualizó integrada. Ahora en su gobierno ni siquiera la Unión Aduanera puede ser impulsada. Es difícil gobernar, por supuesto.