Residente lanzó «Antes que el mundo se acabe», una canción de amor nacida del distanciamiento social, con un video que retrata a 113 parejas besándose en 80 países.

Es un clip inclusivo no sólo en cuanto a raza sino orientación sexual, y promueve un mensaje: «No volvamos a la normalidad, mejor comencemos de nuevo».

Empieza con el astro boricua y su novia, Kasia Marciniak, mirándose con ternura frente a una playa en San Juan antes de sellar sus labios para dar inicio a la cadena de besos.

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Acaba de salir este video que se hizo para que nos hiciera compañía . Compartimos el mismo miedo porque nunca nos habíamos enfrentado en estos tiempos a una pandemia como esta pero nunca una pandemia se había enfrentado a gente solidaria como nosotros. Gracias a todos los besos en todos los idiomas. Y si este es el final le encontraremos la belleza, quizás en realidad ahora es cuando todo empieza. [R] ➡️➡️➡️LINK IN BIO⬅️⬅️⬅️ This video came out to keep us in company. We share the same fear because we have never faced a pandemic like this in these times, but a pandemic like this has never faced such a force of solidarity. Thanks to all of the kisses in all of the languages. And if this is the end, we will find the beauty of it. But perhaps now is when it all begins. ➡️➡️➡️LINK IN BIO⬅️⬅️⬅️ ❤️

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La mayoría de las parejas son de gente común y corriente a la que Residente contactó a través de Instagram, pero también pueden verse a famosos como Saúl «Canelo» Álvarez y Fernanda Gómez , Ben Affleck y Ana de Armas, Ricky Martin y Jwan Yosef, Zoë Saldaña y Marco Perego, Bad Bunny y Gabriela Berlingeri, Leonel Messi y Antonella Roccuzzo, entre otros.

«La canción la compuse y la escribí hace como tres semanas en medio de ese sentimiento de incertidumbre y ansiedad que provoca toda esta pandemia», dijo Residente el jueves a The Associated Press.

En cuanto a la música, contó que empezó a componer solo antes de llamar al pianista argentino Leo Genovese y que también decidió meterle cuerdas, pero que quería mantener un sonido minimalista.

Al no caberle todos los besos en el video, que él mismo editó, extendió la pieza a siete minutos incorporando un final con voces de Senegal, Pakistán, India y Marruecos. «Ellos están cantando parte de mis versos, que yo traduje al inglés y ellos lo tradujeron a sus propios idiomas», dijo.

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