El Grupo de Monitoreo Independiente de El Salvador (GMIES), junto al Fondo Centroamericano de Mujeres (FCAM), presentaron los resultados de la investigación “Realidad Migratoria Intraregional de Niñas, Adolescentes y Mujeres Jóvenes. Fase II”.

Dicha investigación, da a conocer el impacto de la migración en sus diferentes formas, en la vida de niñas, adolescentes y mujeres jóvenes, así como los diferentes riesgos a los que se enfrentan en dicho contexto; contando con el testimonio de 68 participantes, de entre 7 a 30 años, las cuales poseen nacionalidades diferentes pero residen en El Salvador actualmente.

De esta manera, uno de los principales puntos de partida para entender la problemática se enfocó en las causas que provocan la migración en las mujeres, explicó Aracely Peña, miembro de la GMIES.

“Tuvimos que recurrir al tema de las causas, donde la principal es respecto al mejoramiento de las condiciones laborales, algunas manifiestan no tener acceso a un empleo, hay un fuerte índice de desempleo, el mejoramiento de condiciones de vida tanto para ellas como sus familias, también abordamos el tema de la ruta migratoria y los diferentes riesgos que en ellas se encuentran como la trata de personas, la delincuencia común, el narcotráfico, todas aquellas manifestaciones de violencia hacia la mujer por el rol que desempeñan”, explicó Peña.

Además, se tomaron en cuenta otros factores como riesgos en el destino, violencia doméstica, riesgos en el proceso migratorio, así como los factores emocionales provocados por una situación de esta índole, donde incluso las niñas cuyos padres se ven forzados a migrar, se ven vulneradas en tal situación.

“Desde esta fase hemos visto que para las niñas y adolescentes hay pocas alternativas y consideramos que es necesario enfocar esos procesos, esos programas de apoyo, no solamente para generar en tema de condiciones de arraigo, porque eso es importante, pero también es importante hablar de la parte psicosocial, el tema psicológico y emocional es lo que hemos estado impulsando desde esta investigación, es uno de los tantos retos importantes que deben retomarse”, agregó Peña

Parte de las conclusiones del estudio resalta la prevención de la migración irregular debe intensificarse, sobre todo en centros educativos, brindando esa información a un sector vulnerable como las niñas y adolescentes; también, se hace ver la falta de programas que contribuyan a la generación de empleo, erradicación de violencia e inseguridad, así mismo se señala la urgencia de desarrollar la resilencia en nilas, adolescentes y mujeres jóvenes, a través del trabajo de organizaciones de la sociedad civil.

La investigación ha tenido lugar en Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. En el país, se trabajó en cuatro municipios, Suchitoto, Cuscatlán, Jucuapa, Usulután, San Miguel, San Miguel y en Anámoros, La Unión.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *