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Francia–El Gobierno francés anunció toques de queda parciales en algunas localidades después de varios días de protestas contra el encarecimiento de la vida. Las autoridades reportan más de 2,500 arrestos, alrededor de 1,000 agentes heridos y daños en miles de comercios.
El Gobierno de Francia anunció este lunes 19 de octubre la aplicación de toques de queda parciales en determinadas localidades, como parte de las medidas para contener los disturbios, incendios y saqueos registrados durante las protestas contra el alto costo de la vida.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, comunicó la decisión tras una reunión de crisis para evaluar la situación de seguridad. Aunque descartó declarar el estado de emergencia a escala nacional, confirmó que se establecerán restricciones en las zonas más afectadas.
Las autoridades prevén detallar los lugares donde entrarán en vigor estas disposiciones, mientras continúan las manifestaciones y crece la presión sobre el Ejecutivo del presidente Emmanuel Macron.
Restricciones en distintas localidades
Algunas ciudades ya adoptaron medidas específicas para limitar las concentraciones y prevenir nuevos episodios de violencia. En Marsella, las autoridades prohibieron las manifestaciones entre el mediodía y las 8:00 de la noche de este lunes.
En Denain, localidad próxima a la frontera con Bélgica, se decretó un toque de queda nocturno que permanecerá vigente hasta el domingo.
Las protestas comenzaron el sábado como una expresión de rechazo al encarecimiento de la vida, pero en varias ciudades derivaron en enfrentamientos con la Policía, incendios y saqueos de establecimientos comerciales.
Entre los incidentes más graves figura el incendio que destruyó el ayuntamiento de Limoges, además de la quema de vehículos y los daños ocasionados en negocios. En Marsella también se reportaron afectaciones en calles y espacios públicos.
Más de 2,500 personas arrestadas
Las cifras oficiales difundidas hasta este lunes dan cuenta de más de 2,500 personas arrestadas y aproximadamente 1,000 agentes heridos durante los disturbios. Asimismo, el Gobierno informó que alrededor de 3,000 comercios resultaron afectados por los saqueos.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, reconoció que las fuerzas de seguridad perdieron el control de la situación en algunas ciudades durante las movilizaciones.
Por su parte, Macron admitió que hubo «fallos» en la gestión policial y solicitó nuevos procedimientos operativos para frenar las barricadas y los saqueos.
El mandatario había prometido actuar con firmeza frente a los actos violentos durante un discurso televisado el domingo. En esa intervención, atribuyó los disturbios a grupos de ultraizquierda y delincuentes, sin anunciar nuevas medidas económicas para responder a las demandas de los manifestantes.
Ante las pérdidas ocasionadas, el Ejecutivo también anunció medidas de desempleo parcial a partir del martes y la creación de un fondo de apoyo dirigido a los comerciantes afectados.
Pese a las medidas de seguridad anunciadas, las protestas no han cesado por completo. Este lunes, un grupo de manifestantes bloqueó el acceso al Museo del Louvre, en París, en respaldo al movimiento estudiantil que reclama mejores condiciones en los centros de educación secundaria desde finales de septiembre.
Además, el movimiento de los chalecos amarillos, que protagonizó importantes movilizaciones sociales entre 2018 y 2019, anunció nuevas protestas para el próximo sábado.
La crisis también ha intensificado las críticas contra el Gobierno en un contexto de tensión política previo a las elecciones presidenciales francesas, en las que Macron no podrá presentarse nuevamente como candidato.
Jordan Bardella, presidente del partido ultraderechista Agrupación Nacional, cuestionó la respuesta del Ejecutivo y afirmó que «el poder desertó por completo». El alcalde de París, el socialista Emmanuel Grégoire, también criticó la gestión gubernamental de las manifestaciones.
Los disturbios generaron reacciones fuera de Francia. La Comisión Europea condenó los incendios, los saqueos y los ataques contra personas y edificios públicos, al tiempo que recordó la necesidad de proteger el derecho a la manifestación pacífica.
«Los incendios provocados, los saqueos y los ataques contra individuos o edificios públicos son inaceptables», declaró el portavoz comunitario Markus Lammert.
Alemania, por su parte, recomendó a sus ciudadanos actuar con prudencia ante la posibilidad de que se registren nuevos incidentes durante los próximos días.
Durante el fin de semana también hubo protestas relacionadas con el costo de la vida en ciudades de Bélgica e Italia, algunas de las cuales terminaron en enfrentamientos y saqueos.
La crisis social coincide con la presión económica
La situación se produce mientras el Gobierno francés intenta avanzar con un plan de ajuste fiscal de 54,000 millones de euros, equivalentes a unos 60,780 millones de dólares, para 2027. El Ejecutivo enfrenta dificultades para conseguir respaldo parlamentario suficiente para sus medidas económicas.
La incertidumbre política y social también ha generado preocupación en los mercados financieros, donde el rendimiento de la deuda soberana francesa a diez años registraba un aumento este lunes.
La analista Kathleen Brooks, de XTB, advirtió que un eventual fortalecimiento electoral de Marine Le Pen como consecuencia de la crisis podría afectar al euro, debido a la postura crítica de la dirigente hacia la Unión Europea.
El Gobierno francés deberá precisar el alcance de las restricciones anunciadas y responder a las nuevas convocatorias de protesta, en medio de las demandas económicas, los cuestionamientos a la actuación policial y los daños provocados por los disturbios.
