Lun. Mar 9th, 2026

El embajador José Manuel Castillo Betances, presidente de la Organización Internacional de Embajadores por la Paz, manifestó su preocupación por el impacto en vidas humanas de la guerra en Medio Oriente, además de cómo esta situación agudiza el problema del hambre en el mundo.

“La escalada del conflicto en Medio Oriente amenaza con profundizar la crisis mundial de hambre, afectando especialmente a los niños”.

Castillo Betances explicó que el mundo ya enfrenta una crisis alimentaria sin precedentes. Según el informe The State of Food Security and Nutrition in the World 2025 de agencias de la ONU, 673 millones de personas padecieron hambre en 2024, mientras que 2.3 mil millones sufren inseguridad alimentaria moderada o grave. Entre ellos, cientos de millones de niños viven con hambre, poniendo en riesgo su desarrollo físico y cognitivo.

El diplomatico latinoamericanista de origen dominicano resaltó que, los conflictos internacionales, como la posible escalada entre Irán y Israel, podrían agravar drásticamente esta situación. Apuntó que la guerra destruye la agricultura local, interrumpe el comercio de alimentos y encarece los insumos esenciales como fertilizantes y combustible, aumentando el precio de los alimentos básicos y reduciendo su disponibilidad a nivel global”

Resaltó que la inseguridad alimentaria afecta de manera desproporcionada a los niños. Muchos ya padecen desnutrición aguda, con consecuencias graves para su crecimiento y salud. 

“Un conflicto prolongado en Medio Oriente podría empujar a más de 100 millones de personas adicionales hacia la inseguridad alimentaria, incluyendo un incremento significativo en el número de niños que sufren hambre”, declaró el Embajador Castillo Betances.

      Señaló que al menos 38 millones de niños sufren desnutrición severa. En América Latina y el Caribe, cerca de 18 millones de niños viven en pobreza alimentaria y más de 43 millones de personas pasan hambre.

       Al mismo tiempo, el costo humano de las guerras es devastador. En Medio Oriente, en la última década (2014-2025) las guerras han provocado más 1,200,000 muertes, incluyendo más de 300,000 en Yemen, y han desplazado a decenas de millones de personas, profundizando la escasez de alimentos y la crisis humanitaria que amenaza el futuro de millones de familias.

      Explicó el Embajador, que la guerra también pone en riesgo los fertilizantes, esenciales para la producción de alimentos. Sin nitrógeno, fósforo y potasio, los cultivos pierden rendimiento, se vuelven más vulnerables a plagas y sequías, y la producción por hectárea cae significativamente. Esto genera menos comida disponible y precios más altos.

“Argumentó que si los principales productores de fertilizantes como Rusia, China, Canadá, Irán y Marruecos interrumpen sus envíos, incluso países con suficiente tierra y agua podrían enfrentar escasez, agravando la crisis alimentaria global.

      El Embajador Castillo Betances alertó que ante una crisis de suministro de fertilizantes los países dependiente  de importaciones de alimentos y fertilizantes de África subsahariana, Medio Oriente, Asia del Sur y algunas naciones de América Latina son  los primeros y más afectados”.

      Finalmente el diplomatico de carrera concluyó diciendo que, el mundo ya está en una situación frágil y la escalada militar en Medio Oriente no solo es un riesgo geopolítico, sino que podría convertir una crisis alimentaria grave en una catástrofe humanitaria global, afectando a cientos de millones de personas y, en particular, a millones de niños que sufren hambre y desnutrición. 

“La comunidad internacional debe actuar de inmediato para garantizar que la producción y distribución de alimentos y fertilizantes no se interrumpa y proteger así la vida de los más vulnerables”, sentenció el Embajador José Manuel Castillo Betances.

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