Por Carlos Huezo / Sociólogo
Un grupo sumamente minúsculo reaccionario, sigue resintiendo, anhelando volver a la vieja forma de hacer política esa de las miles excusas y las eternas promesas sin cumplir.
Cuando el Presidente Bukele , su gabinete de seguridad y la bancada mayoritaria, dentro de la colectividad nos pasó en tiempo récord de ser el país más violento del mundo al país más seguro del hemisferio occidental, fue su primer golpe.
Los derechistas oligarcas con sus ventas de armas, resintieron sus bolsillos y los cupuleros de «izquierda» con sus empresas de seguridad privada, pusieron el grito en el cielo.
Nos quedó claro que no era y jamás fue un problema de ideología, simplemente habían intereses mezquinos personales.
Quisieron desvirtuar el tema de la seguridad y la población Salvadoreña, les dió un colosal puntapié en las urnas, casi desapareciendo a los partidos tradicionales del mapa político. No hablo del partido vamos y de la diputada sesenta, que después de sus quince minutos de fama en Oslo Noruega, ya siente que debe ser nominada al nobel de la paz, cómo hace alusión mi gran amigo Aldo Álvarez, con aquella frase icónica, «después del terremoto, la montaña parió un ratón.» Claro ese partido vamos nació muerto políticamente hablando, decía ese grupúsculo, ya aburren con el tema de la «seguridad » lo importante que el pueblo lo sigue ponderando y reconociendo como el máximo logro.
Luego el tema de educación, paquetes escolares, tablet, laptop, calzado para nuestros niños y jóvenes, la infraestructura de primer mundo en los centros escolares del país, sin duda deja perpleja a esta pauperrima oposición.
No vieron venir en su miopía política y la audacia del Presidente Bukele, la innovación en salud Doctor SV I y II, la ignauración del Hospital Rosales en toda su dimensión y el tema del turismo impresionante, mientras el grupusculo dicidente, sigue a ciegas, sin pena ni gloria y gozando del repudió de la población.
Está es la nueva forma de hacer política, el pragmatismo, la inmediatez y la dignificación de los Salvadoreños, falta mucho por hacer, sin duda alguna, sin embargo avanzamos a pasos agigantados desde la colectividad en esta refundación de este nuevo El Salvador.
No todos los días nace un Bukele la ruta está diseñada, cuidemos este modelo y defendamos lo conquistado.
