Mar. Jul 23rd, 2024

Por Mauricio Rodríguez

Debo en primer lugar expresar que la única profesión que produce desarrolla o genera las demás profesiones es la docencia, expresión adversada por quienes ahora ostentan un titulo o una carrera de la especialidad que sea, pero esa es una verdad ineludible y que todos los sectores de la sociedad deberían de reconocer.

Lo anteriormente escrito es una opinión muy particular y la cual defiendo y a la vez aplaudo a quienes en mi educación básica me formaron, este es un artículo casi testimonial queriendo reconocer a aquellos hombres y mujeres maestros quizá chapados a la antigua pero que fundamentaron en este servidor y en los de mi generación  principios y valores así como una sólida formación académica la cual ahora de igual manera pongo al servicio de la sociedad salvadoreña, en el transcurso de mi vida pude conocer maestros de todo tipo como en todo buenos y malos dependiendo de los ojos con los que uno quiera verlos, pero debo de ser objetivo y directo y es que existe una deformación socio cultural del quehacer educativo el cual tiene múltiples factores entre ellos la deformación del lenguaje que desde hace aproximadamente dos décadas hicieran su intromisión a gran escala en la vida personal de cada individuo la tecnología distribuida en diferentes “redes sociales” lo cual a contribuido a la perdida de elementos importantes como son la caligrafía y por consiguiente la ortografía y la composición fenómeno que a trastocado las capacidades y las habilidades y competencias pedagógicas de muchos estudiantes de esta digna profesión los cuales dentro del proceso de socialización de igual manera al ejercer lo trasladan al estudiante, en conclusión grandes falencias en este campo de la formación académica; por otra parte quizá por ser producto de nuevos tiempos “generación de cristal” se han vuelto frágiles, susceptibles y carentes de todo sentido de “responsabilidad”, es decir, y por las experiencias vivenciales entre “algunos docentes interinos” incorporados a la red de escuelas publicas cuando se les anuncia que son contratados de manera directa como docentes de planta ya con nombramiento se vuelven irresponsables en cuanto a sus funciones, es decir carecen de compromiso y quizá hasta de vocación y esto con el aval de algunos directores y directoras de centros escolares y siguiendo la cadenita con el apoyo “político” de algunos malos directores departamentales que de igual manera no entienden la visión del gobierno que busca implementar el Presidente Bukele en todas las instituciones de gobierno, es decir, reproducen estos malos funcionarios el ADN del cual fueron formados en partidos políticos retrógrados.

22 de junio es para la comunidad docente del país una fecha que reviste vital importancia por el rol formador que estos cerca de cincuenta mil profesionales de la educación desarrollan durante doscientos días lectivos del año académico y este en su historia se celebra porque en esta memorable fecha falleció en 1890  el general Francisco Menéndez Valdivieso, principal impulsor de la dignidad magisterial y a la vez principal formador de la educación salvadoreña fecha que fue reconocida cuando La Asamblea Nacional Legislativa de la República de El Salvador en 1928 como fiesta nacional, el decreto dispone que “ no hay arte mas sagrado, ni mas bello y alta misión que la del Maestro, porque este educa, enseña y redime a los pueblos” palabras que deberían seguir teniendo vigencia, pero tanto Arena como Fmln cuando firmaron su “paz” según ellos se debería entrar en una etapa de “humanización del conflicto” para lo cual crearon nuevas leyes y entre ellas la actual Ley de la Carrera Docente la cual en su esencia es anti docente porque se le pasaron atribuciones de denuncia  discrecional de padres contra docentes lo que se logró treinta años después ya lo conocemos irrespeto hacia una profesión que debe ser dignificada pero que también amerita una limpieza por parte de malos docentes algunos pedófilos y otros tipos de abusos, de que los hay, los hay.

22 de junio Dia del maestro debe celebrarse, pero también debe reflexionarse por el rol de una profesión que forma las demás profesiones.

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