Con el propósito de fortalecer la capacidad de las comunidades e instituciones para anticipar, prevenir y responder ante situaciones de emergencia, se presentan los principales resultados de la implementación del proyecto “Implementación del Marco de Sendai en América Central: Gestión Inclusiva del Riesgo de Desastres (Fase II)”, implementado por la Asociación Rompiendo Límites en el municipio de Camotán, Chiquimula, con la asesoría técnica de la Asociación Vivamos Mejor, en estrecha coordinación con la municipalidad de Camotán.
La intervención promovió un modelo de gestión inclusiva del riesgo de desastres, incorporando a las personas con discapacidad como actores activos en los procesos de prevención, preparación, monitoreo y respuesta.
El proyecto fue posible gracias al financiamiento del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania (BMZ) y al trabajo articulado entre Arbeiter-Samariter-Bund (ASB), AWO International y Christian Blind Mission (CBM) —organización alemana que brindó acompañamiento técnico directo a Rompiendo Límites—, la asesoría de la Secretaría Ejecutiva de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (SE-CONRED) y Asociación Vivamos Mejor.
En el ámbito municipal, se estableció un trabajo conjunto con la Municipalidad de Camotán para articular las acciones del proyecto con el Plan Municipal para la Gestión y Reducción de Riesgos y Desastres (PMGRRD) y la Política Municipal de Discapacidad, fortaleciendo así la sostenibilidad e institucionalización de las acciones. Como resultado, el municipio cuenta hoy con un modelo municipal de gestión del riesgo inclusivo, con las personas con discapacidad como protagonistas.
Personas con discapacidad identificadas y georreferenciadas en el municipio
Como parte de las acciones de conocimiento y reducción del riesgo, se elaboró un diagnóstico y mapeo georreferenciado en todo el municipio, que dio como resultado un sistema de georreferenciación que permite identificar y ubicar a las personas con discapacidad y a las familias en situación de vulnerabilidad que habitan en zonas de riesgo por inundaciones y deslaves en
Camotán.
Este diagnóstico se integró al anexo de discapacidad de la herramienta Ciudades Resilientes de la UNDRR, en el que Camotán registró un avance del 30% al comparar la medición de noviembre de 2023 con la de julio de 2026.
Esta información permite contar con mayores elementos para la planificación de acciones preventivas y para fortalecer una respuesta que considere las necesidades específicas de la población.
Conocer el riesgo para anticiparse
El trabajo involucró a comunidades, autoridades municipales, instituciones públicas, y personas con discapacidad, personal técnico y otros actores vinculados con la gestión del riesgo de desastres.
Se priorizaron a ocho comunidades del municipio de Camotán situadas en la cuenca del río Jupilingo para participar en diferentes procesos orientados a fortalecer sus capacidades de prevención y respuesta.
Entre los principales resultados destaca la instalación de hidro-termómetros comunitarios en comunidades priorizadas del municipio. Estos equipos generan información para el monitoreo de las condiciones climáticas y apoyan la toma oportuna de decisiones.
Un aspecto innovador es la participación de personas con discapacidad y sus cuidadores en el monitoreo climático, mediante la plataforma HOBConnect, compartiendo información con el Centro de Operaciones de Emergencia Municipal (COEM).
Asimismo, se instaló una estación meteorológica en Camotán y una estación de monitoreo hidrológico en el río Jupilingo, que genera información en tiempo real sobre el nivel del río y fortalece los mecanismos de alerta temprana y la capacidad de prevención y respuesta.
Fortalecimiento de capacidades para una respuesta inclusiva
El proyecto contribuyó al fortalecimiento de las capacidades de actores educativos, comunitarios e
institucionales.
Entre los resultados destacan:
Personal docente y equipos educativos capacitados en gestión inclusiva del riesgo y seguridad escolar.
10 obras de accesibilidad física ejecutadas en escuelas, viviendas y edificios públicos, incluyendo rampas, gradas seguras y otras adecuaciones.
Participación activa de personas con discapacidad en el Simulacro Interinstitucional por Sismo y en el simulacro nacional por sismo, en febrero de 2026, aplicando la guía para la inclusión de personas con discapacidad en simulacros y simulaciones en Centroamérica.
80% de las personas con discapacidad que participaron activamente en el simulacro aplicó las normas de evacuación establecidas, según el instrumento de evaluación de inclusión establecido.
Instalación de una estación meteorológica en Camotán, una estación de monitoreo hidrológico en el río Jupilingo y pluviómetros/hidro-termómetros comunitarios, conformando un Sistema de Alerta Temprana manejado por personas con discapacidad y operando de forma sostenida en al menos cinco comunidades en riesgo.
Personas con discapacidad: protagonistas de la gestión del riesgo
Uno de los principales aportes del proyecto es haber promovido la participación activa de las personas con discapacidad en diferentes procesos de gestión del riesgo.
Su participación incluyó:
Monitoreo de información climática
Organización comunitaria
Sistemas de alerta temprana
Capacitación
Elaboración de planes de respuesta
Fortalecimiento institucional
Identificación de necesidades de accesibilidad Inclusión en las Coordinadoras Locales para la Reducción de Desastres (COLRED).
En Camotán, las personas con discapacidad forman parte activa de las Coordinadoras Locales para la Reducción de Desastres (COLRED), manejan directamente los sistemas de alerta temprana y han incrementado su participación gracias a los procesos de capacitación recibidos.
Este enfoque parte de una premisa fundamental: una gestión del riesgo verdaderamente inclusiva requiere que las personas con discapacidad participen en la planificación y en la toma de decisiones que afectan su seguridad y la de sus comunidades.
Una experiencia que fortalece la resiliencia territorial
Los resultados alcanzados en Camotán contribuyen a fortalecer las capacidades locales para anticiparse a los riesgos, mejorar la preparación ante emergencias y promover una respuesta más coordinada e inclusiva.
La reducción del riesgo de desastres no depende únicamente de contar con infraestructura o tecnología, sino también de fortalecer las capacidades de las personas, las comunidades y las instituciones, y de garantizar que nadie quede fuera de los mecanismos de prevención y respuesta.
“La reducción del riesgo de desastres debe incluir a todas las personas. La experiencia Camotán nos enseña que cuando las comunidades, las autoridades y las personas con discapacidad participando activamente, es posible fortalecer la prevención, mejorar los sistemas de alerta y construir territorios más preparados y resilientes.
