Mar. Abr 16th, 2024

Hay un viejo mito sobre el deseo sexual que dice que «los hombres siempre tienen ganas y a ellas siempre les duele la cabeza». No es tan cierto. Como tampoco lo es esa teoría que las relaciones sexuales siempre han estado centradas en el placer del hombre: “se tiene sexo cuando él quiere, y las mujeres deben cumplir”. Quizás la realidad, al menos en la actualidad, esté a medio camino entre ambas aseveraciones.  

La decadencia sexual masculina inicia a los 18 años, aunque pueden engendrar toda la vida. Lo de las mujeres, en cambio, es más interesante: tienen un declive sexual más lento, pero su libido no se extingue, aunque ha sido reducido por la mente. Nos han hecho creer que una señora mayor no puede tener deseo sexual. Y, por el contrario, un hombre de su misma edad sí es aceptado como normal.

Si bien la palabra libido viene del latín libīdo, y significa deseo o lujuria, en términos psicológicos se usa para denominar el deseo sexual de una persona. Está influenciada por una combinación de factores físicos, emocionales, psicológicos y sociales.

Quizás la diferencia es que la mujer es más mental con su libido y si no le agrada su imagen física puede ser que no desee contacto sexual por más que tenga su libido alta. Los hombres, en cambio, se sienten más hombres cuanto más practican sexo, y aquí mucho tienen que agradecerle a la pastillita azul llamada Viagra.

Al margen de la libido individual, a veces sucede que se pierde el deseo sexual hacia la pareja. Eso puede obedecer a varios factores, que van desde la rutina y el aburrimiento a la falta de atractivo físico del otro; pueden ir por la ausencia de estímulos agradables fuera de los encuentros sexuales a falta de comunicación efectiva, pasando por los conflictos no resueltos, las tensiones y el estrés en la relación.

Algo es indudable: la gente tiene menos sexo que hace 50 años. Hay varios estudios que lo comprueban, como el National Survey of Sexual Attitudes and Lifestyles. Ese informe reporta que en 1990 las parejas de entre 16 y 64 años hacían el amor cinco veces al mes, cifra que cayó hasta las cuatro veces en el año 2000 y a tres en el 2010. Y sigue en descenso…

¿Cuál es la razón? La vida moderna puede ser estresante, con presiones laborales, financieras y familiares que pueden interferir con el deseo y la capacidad de participar en actividades sexuales. Además, cada vez hay más distractores online y cada vez menos tiempo, por eso en la Generación Z los números son todavía más bajos. También a esto contribuyen los juguetes sexuales, que si bien pueden ayudar a estimular una relación que ha caído en la rutina, también pueden satisfacer la libido en solitario, y eso en determinados casos puede que este tipo de sexualidad se vuelva más gratificante que con la pareja.

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