Mar. Abr 16th, 2024

Por Mauricio Rodríguez

Hace varios meses escribí el artículo de los “caballos de Troya”, aludiendo a aquellos malos funcionarios de todos los niveles que se enquistaron en diferentes instancias del ejecutivo tras el gane electoral del Presidente Bukele en su primera gestión es decir,  como plantas epifitas aprovecharon el momento “por un huesito” como coloquialmente se conoce, pero el ADN político de muchas de estas personas les delata en su accionar aunque manifiesten no tener compromisos políticos, pero es que  desde el momento que son designados por una decisión política,  ya ejercen la política y me refiero en específico a la política partidista, aunque lo nieguen lo cual no es   no es malo, ni se critica,  en todo caso todos tenemos el derecho a asociarnos libremente basado en un principio constitucional, es decir, organizarnos   en colectivos donde nos sintamos representados,  para el caso sindicatos o partidos políticos, esto es un derecho constitucional siempre y cuando se respete el marco jurídico establecido, lo que implica regirse a las normas y no cometer actos que contravengan lo estipulado en nuestro marco jurídico y me refiero en particular al cometimiento de actos de corrupción.

La excelente gestión del Presidente Bukele, para  todos aquellos  los que amamos a nuestro país,   debemos como salvadoreños defender este proyecto político desde la trinchera que nos toque y es  que debe llegar a convertirse en un programa político y por ende en el promotor y ejecutor de políticas de Estado de corto, mediano y largo plazo, pero para lograr ese cometido desde la presidencia de la republica se debe hacer los ajustes necesarios para que  sea sostenible en el tiempo, para el caso hay que analizar porque algunos alcaldes del Partido Nuevas Ideas no fueron reelectos?  El mismo presidente de la Republica por medio de la red social “X” dejó claro que quien no haga bien su trabajo es el electorado el que tomara la decisión de votar o no por ellos, tal cual sucedió en importantes cabeceras departamentales y otros municipios estratégicos, los resultados se tienen en frio en tal sentido ahora se debe de pasar a un proceso de reflexión y de análisis interno muy objetivo a efecto de preservar un proyecto político liderado por el presidente Nayib Bukele.

Cada acción buena o mala que se hace en el ámbito político partidista tiene implicaciones en uno u otro sentido, por tanto, conocedor del ámbito educativo salvadoreño me permito exponer algunas de las cosas que pueden no estarse haciendo de mejor forma y es que a algunos funcionarios no les cae el veinte de que los actos de corrupción por negligencia, por desconocimiento o por intencionalidad expresa,  siempre serán castigados por nuestro sistema judicial y de esos casos ya se tienen judicializados algunos como aquellos ex diputados que llegaron con el afán de realizar actos de corrupción los que fueron detectados y por ende procesados judicialmente, misma suerte corrió la ex alcaldesa de Soyapango y el ex diputado Erik Rivera, dejando clara la intencionalidad el Presidente su intolerancia a actos de corrupción,  lo cual es aplaudido por la población salvadoreña cuando se cayó en un hartazgo a este tipo de conductas ligadas a las practicas del pasado reciente, refiriéndome a los gobiernos de Arena y Fmln específicamente como los grandes maestros de la corrupción en nuestro país.

En el ramo educativo en particular hay mucha tela que cortar pues se conoce de abusos de autoridad de parte de algunos directores departamentales, quienes  ignorando la visión del Presidente Bukele recurren a prácticas abusivas del pasado,  al  nombrar docentes ignorando los procesos legales establecidos en la Ley de la Carrera Docente y documentos anexos que rigen el funcionamiento de estos colectivos encargados de administrar los recursos humanos, técnicos y financieros de los centros educativos; se sabe además de directores y directoras  de centros escolares que actúan de manera impune manifestando ser protegidas por los señores directores departamentales, actos de corrupción que pasan de  ser faltas administrativas hasta convertirse en delitos que pudiesen ser sancionados de acuerdo a o que establece nuestro marco jurídico en materia penal. Se conoce también abusos de autoridad de carácter represivo contra los estudiantes al imponer castigos degradantes que violentan el espíritu de la Ley Crecer Juntos, aunado a ello el acoso laboral convirtiéndose algunos directores y directoras en verdugos de sus mismos compañeros docentes al instalarles cámaras de video vigilancia aun dentro de los salones de clase exponiendo la integridad de docentes y de los menores de edad; se sabe además de directores basados en la necesidad de su establecimiento educativo realizan colectas para fines determinados y al final no se tiene ni el dinero ni el fin para el cual realizaron la actividad, esto ocurre y es tan real  como el artículo que me público en su oportunidad Diario El Salvador  sobre los actos de corrupción al interior de la Universidad de El Salvador titulado “los gritos del silencio de nuestra Alma Mater” ahora salen a relucir esas verdades ocultas con el descalabro económico que refleja esa casa de estudios, similar situación ocurre en el sistema educativo salvadoreño.

Mi intencionalidad al exponer estos casos es que basados en una cultura de denuncia, donde el presidente Bukele por medio de sus equipos puedan revisar el accionar de estos malos funcionarios.

La verdad es solo una y saneando tendremos un proyecto político de largo plazo en beneficio de nuestra gente, en beneficio de nuestro país.

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