La pandemia del COVID-19 en el mundo, superó los 4 millones de decesos solo a inicios de julio, y con esto el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) se encuentra preocupado por los niños que se quedan huérfanos de uno o ambos progenitores.

Según la declaración de la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore, los niños más vulnerables corren un mayor riesgo de quedarse sin el cuidado de sus padres, lo que  “aumenta el riesgo de que se les coloque bajo un cuidado alternativo inadecuado”, dijo.

“Aunque es demasiado pronto para calcular el número de niños huérfanos o abandonados como consecuencia de la pandemia, el aumento de las muertes en algunos países significa que muchos niños ya vulnerables a las repercusiones de la COVID-19 deben confrontar una mayor angustia emocional y problemas relacionados con su protección”, expresó la directora ejecutiva de Unicef.

Asimismo, esto provoca daños inmediatos y a largo plazo debido a la separación de la familia y el cuidado que deben afrentar, como en instituciones.

“(…) los niños en régimen de acogimiento alternativo suelen estar aislados de sus familias y comunidades locales. Privados del cuidado de sus padres, pueden sufrir daños físicos, psicológicos, emocionales y sociales, con consecuencias que duran toda la vida. Estos niños también tienen más probabilidades de sufrir violencia, abusos, abandono y explotación”, agrega Henrietta Fore.

Además, recomienda que para evitar esta crisis a los niños, los gobiernos deben proporcionar a las familias el apoyo emocional, práctico y financiero.

Fuente: Unicef

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