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ElSalvador–La eventual finalización del Estatus de Protección Temporal (TPS) para El Salvador mantiene en incertidumbre a más de 170,000 salvadoreños en Estados Unidos, pero sus posibles consecuencias también alcanzarían a unos 150,000 hijos de beneficiarios, muchos de ellos nacidos en territorio estadounidense.
La protección migratoria está prevista para finalizar el próximo 9 de septiembre. De concretarse la medida, los beneficiarios podrían perder su autorización de empleo y quedar expuestos a procesos de deportación, dependiendo de su situación migratoria individual.
La experta en migración y derechos humanos Celia Medrano advirtió que una eventual salida forzada de los padres podría generar separaciones familiares, especialmente porque una parte importante de sus hijos son ciudadanos estadounidenses.
“Niñas, niños y adolescentes hijos de estas personas que en su mayoría nacieron en Estados Unidos, por lo que por derecho son estadounidenses”, explicó Medrano.
Más de dos décadas de vida en Estados Unidos
Medrano señaló que muchos salvadoreños amparados por el TPS llevan más de 20 años residiendo legalmente en Estados Unidos. Durante ese período han desarrollado vínculos laborales, familiares y económicos, además de adquirir viviendas o asumir créditos hipotecarios, pagar impuestos y establecer sus actividades cotidianas en ese país.
La especialista sostuvo que este nivel de arraigo podría dificultar una eventual reintegración en El Salvador, debido a las diferencias en las condiciones sociales y económicas que enfrentarían tras años de permanencia en Estados Unidos.
“Cuentan con arraigo en Estados Unidos y niveles de vida altos en comparación con El Salvador, por lo que su inserción social y económica en El Salvador podría ser muy difícil, de volver a este país”, afirmó.
También señaló que los posibles retornados se encontrarían con condiciones que, según su valoración, podrían ser iguales o incluso más adversas que aquellas que motivaron su salida del país.
“Regresarían a un país que presenta condiciones socioeconómicas y ambientales iguales o peores que las condiciones de pobreza y exclusión que les obligaron a irse”, indicó.
Algunos beneficiarios enfrentarían mayores riesgos migratorios
La cancelación del TPS también podría tener consecuencias particulares para quienes no cuentan con otra vía para regularizar su situación migratoria.
Medrano explicó que, para casi la mitad de los beneficiarios, otras alternativas de regularización podrían no ser viables. Además, indicó que algunos tienen órdenes de deportación que permanecieron suspendidas mientras estuvieron protegidos por el TPS.
Si esa protección llega a su fin, dichas órdenes podrían reactivarse, dependiendo de las circunstancias de cada caso.
De acuerdo con datos citados por The National Immigration Forum, alrededor de 170,000 salvadoreños permanecen bajo este programa migratorio y enfrentan la posibilidad de perder la protección en septiembre.
Llamado a prepararse ante eventuales retornos
Ante este escenario, Medrano considera que El Salvador debería adoptar medidas para atender un posible retorno de personas que pierdan el TPS.
La especialista planteó la necesidad de preparar condiciones para una eventual llegada de salvadoreños que han construido durante más de dos décadas su vida familiar y laboral en Estados Unidos.
Entre los desafíos mencionó la pobreza, el desempleo y el elevado nivel de informalidad laboral. También cuestionó las condiciones del espacio cívico en el país y afirmó que “6 de cada 10 salvadoreños prefieren abstenerse de expresar su opinión públicamente por temor a sufrir represalias”.
Mientras se acerca la fecha prevista para la finalización del TPS, la incertidumbre alcanza tanto a los beneficiarios del programa como a sus familias. Para miles de hogares, una eventual pérdida del estatus migratorio podría significar cambios laborales, económicos y familiares de gran magnitud.

