Cuando la pandemia de COVID-19 golpeó hace más de un año, quedarse en casa y limitar la interacción social se convirtieron en herramientas clave en la lucha contra la propagación del virus, sin embargo ahora a medida que ha llegado la aplicación de la vacuna, las tasas de infección van en deceso, haciendo que las restricciones se relajen en la mayoría de países, generando en las personas sentimientos que no esperaban, como ansiedad por regresar a situaciones sociales.

Foto: Cedars-Sinai

De acuerdo con el profesor asociado y presidente del Departamento de Psiquiatría y Neurociencias del Comportamiento de Cedars-Sinai, Itai Danovitch, MD, es normal luchar con el cambio, incluso cuando es positivo.

“Para algunas personas, estos cambios son emocionantes y para otras, abrumadores”, dijo Danovitch.

Asimismo, Danovitch dijo que después de tantos meses fuera, regresar al lugar de trabajo o asistir a una barbacoa familiar puede hacer que muchos se sientan preocupados, ansiosos o incluso en pánico.

“El miedo o la ansiedad es normal”, dijo. “Sentimos las cosas por una razón, y la ansiedad es básicamente una respuesta a una amenaza”, añadió.

Danovitch también comentó que el nivel de amenaza que las personas perciben acerca de regresar a situaciones sociales después de la pandemia variará de persona a persona y que la percepción de un individuo puede incluso cambiar de un día a otro.

Y para trabajar con estos sentimientos, Danovitch sugiere que las personas se tomen el tiempo antes de un evento social para pensar exactamente qué partes de la próxima interacción los ponen ansiosos, y luego elaborar estrategias sobre lo que pueden hacer para mitigar sus preocupaciones.

“Piense en los factores que están bajo su control”, dijo. “Por ejemplo, si tiene inquietudes sobre un próximo evento o reunión, hable con el anfitrión sobre esas inquietudes con anticipación. Obtenga la información que necesita para tomar una decisión sobre su nivel de comodidad y no tema comunicar esa decisión“, expresó.

Esto puede significar tener que limitar el tiempo dedicado a una reunión social o incluso rechazar una invitación, según Danovitch.

“Necesitamos tener conversaciones honestas entre nosotros”, dijo. “Se necesita una cierta cantidad de valentía y coraje para hacer eso, para ser honesto acerca de cómo te sientes, porque existe el riesgo de que te malinterpreten”, recalcó.

Además, es importante comprender que estos sentimientos de ansiedad no siempre son el signo de un problema mayor; “No toda la ansiedad o el miedo es un trastorno de ansiedad “, dijo. “Muchos sentirán una cierta cantidad de temor o timidez al principio, pero pronto se adaptarán y disfrutarán de la socialización”.

Según Danovitch, la ansiedad y el miedo cruzan la línea cuando causan disfunción, deterioro o angustia severa.

“Por ejemplo, si está tan ansioso por regresar al trabajo, que es un entorno social, que no va a ir al trabajo en absoluto”, dijo, “si tiene ataques de pánico recurrentes o si su ansiedad es persistentes, generalizados y que afectan su función, entonces tiene sentido buscar ayuda profesional. Los trastornos de ansiedad son muy comunes y hay una serie de tratamientos efectivos disponibles para abordarlos “.

Para aquellos que luchan con la ansiedad social hasta el punto en que obstaculiza sus vidas, Danovitch recomienda hablar con un proveedor de atención primaria sobre las opciones de atención y tratamiento.

Fuente: Cedars-Sinai

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