Sáb. Mar 21st, 2026

En ciudades con una vibrante presencia hispana como Miami, Houston, Nueva York y Orlando, la comunidad latina es el motor que impulsa la economía. Sin embargo, tras un accidente de tráfico o un incidente inesperado, muchas familias enfrentan una segunda tragedia: la desinformación. Existen mitos profundamente arraigados sobre los seguros que, lejos de proteger, pueden generar crisis financieras devastadoras.

“Uno de los errores más comunes es creer que el seguro del culpable cubrirá automáticamente todos los gastos médicos y daños materiales. La realidad es cruda: la compañía de seguros del responsable tiene un solo objetivo, y es proteger los intereses de su cliente y su propio capital, no el bienestar de la víctima”, explica Jany Martínez-Ward, socia fundadora y directora de The Ward Law Group.

Sin embargo, es importante entender que, “en última instancia, sí corresponde a esa aseguradora cubrir los daños ocasionados. La diferencia está en que esto rara vez ocurre de manera automática o completa sin la representación legal adecuada, ya que contar con un abogado puede ser clave para asegurar que la víctima reciba la compensación justa que le corresponde”.

Contactar directamente a la aseguradora contraria sin asesoría legal es, a menudo, el error más grande que se puede cometer.

“Ellos se enfocan en los límites y exclusiones de la póliza para minimizar la compensación, dejando a las familias con deudas médicas impagables y pérdida de ingresos”, añade la experta.

Para las familias inmigrantes o de primera generación, el sistema legal puede resultar intimidante. Muchos deciden no actuar por tres temores principales, según la experiencia profesional de Jany Martínez-Ward:

El aumento de la póliza: existe el miedo injustificado de que, al hacer un reclamo, el costo de su propio seguro subirá automáticamente.

El costo del proceso: se piensa que buscar justicia cuesta miles de dólares de entrada, cuando la realidad es que muchas firmas trabajamos bajo resultados.

La barrera del idioma: la falta de información clara en español hace que el proceso sea confuso y genere una «pena» o timidez al hacer preguntas necesarias.

Un reclamo no debe verse como un ‘problema adicional’, sino como el único camino legítimo hacia la justicia. Para navegar este sistema, es vital contar con abogados que no solo hablen nuestro idioma, sino que entiendan nuestra cultura y los desafíos específicos que enfrentamos en este país.

“Antes de firmar cualquier documento o aceptar una oferta rápida de una aseguradora, edúquese. Conocer sus derechos es la mejor herramienta para proteger el patrimonio y el futuro de su familia. No permita que un mito se convierta en su ruina financiera; la justicia es un derecho, no un privilegio”, termina la experta.

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