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Dia a Dia News 21/02/2021
Por: Dra. Margarita Mendoza Burgos

Foto: Cortesía

Hay un viejo chiste que dice que “el 80% de la gente se masturba, y el otro 20% miente sobre hacerlo”. Si bien no se trata de cifras reales, la frase encierra una gran verdad. La mayoría de los seres humanos, sin importar sexo ni edad, recurre en algún momento a esta forma de auto complacerse sexualmente. Que lo admitan públicamente es otra cosa, porque siempre ha sido un tema tabú… Se debe partir de la premisa de que más allá de lo incómodo que pueda resultar hablar de esta práctica, se trata de algo muy normal: la mayoría de las personas se masturba, aunque por tratarse de un acto privado y discreto, el resto no necesariamente tiene por qué enterarse.

Un portal británico especializado en salud sexual realizó un sondeo y el 88% de las mujeres y el 96% de los hombres reconoce haberse masturbado.  

Por supuesto, y aunque pueda parecer extraño, también es común la masturbación en los niños. Los padres cuando ven a sus pequeños en esta actividad sienten gran preocupación, y peor aún, si se trata de una niña. 

Muchos niños aun muy pequeños, incluso bebés, descubren alguna zona de su cuerpo con la que estimularse para producir la descarga de adrenalina que posteriormente les produce relajación. En vez de montar un escándalo, los padres deben acudir a un especialista para hacer una buena historia de los niños y encontrar si existe una razón para alarmarse, o simplemente tratar de relajar a los niños y entretenerlos con alguna otra actividad.

Esto también puede aparecer  por sí solo en los pequeños entre los 6 y los 8, lo cual es bastante común, aunque si implican a otros niños en sus juegos, debe darse aun más seguimiento al caso, ya que los otros padres estarán alarmados por las consecuencias en los otros niños. Si es en solitario, como ya dijimos, y no existe ningún otro problema, debemos relajar a los niños y tratar de mantenerles ocupados. A esta edad ya se puede explicar un poco y hacerles ver consecuencias de sus actos, todo sin hacer grandes aspavientos.

“La masturbación es algo que forma parte de la sexualidad humana y debería ser enseñada en la escuela”. Esta frase, pronunciada por Joycelyn Elders, pediatra y Secretaria de Salud del ex presidente norteamericano Bill Clinton, en 1994 en las Naciones Unidas provocó un escándalo y acabó con el despido de la profesional.

Pero el tema nunca dejó de estar en debate. En la adolescencia esta práctica es más utilizada debido a que inician la sexualidad propiamente dicha y una forma de conocer su cuerpo es a través del autoerotismo. De igual manera se considera más normal y es mejor aceptada si se da en varones que en las mujeres.

La hiper utilización del recurso puede ser un problema. En este caso, hay que procurar que el adolescente tenga más esparcimiento, practique deportes o actividades que le hagan más fácil desconectarse del tema sexual y por supuesto explorar todo su entorno y ayudarle a sociabilizar y relajarse.

Por su parte, en los adultos jóvenes que ya han iniciando su sexualidad es más común que esta práctica sea menos utilizada, sobre todo aquellos que tienen una pareja fija. Si la masturbación continúa en forma excesiva, es muy probable que haya cierta incompatibilidad sexual en la pareja o algún problema grande de ansiedad o sobre estimulación como seria el ver mucha pornografía. Podría ser que el individuo sienta mayor gratificación que con su pareja y habría  que buscar el diálogo y hasta asesoría, ya que muchas veces la pareja no sabe cómo complacer al individuo de la manera que a este le gustaría. 

Precisamente uno de los riesgos de la masturbación es que muchas veces es difícil encontrar la misma gratificación en pareja que en solitario. Si este es el caso, habría que buscar ayuda e ir haciendo prevalecer el amor por sobre la extra gratificación. La falta de sintonía sexual en la pareja -a veces no coinciden en su apetito sexual ni en las frecuencias- es el motivo principal, sobre todo en los hombres, por el que se comete un acto de infidelidad. En ese sentido, la masturbación es un gran aliado, ya que se sacia una necesidad y así evita destruir un matrimonio que es compatible en otras esferas. Definitivamente no es una excusa a la infidelidad.

Aun  en la tercera edad, la masturbación es muy importante, y mucho más confesada  entre los hombres.

Alrededor del 60% de los hombres de entre 70 y 80 años son sexualmente activos. En comparación, sólo el 14% de las mujeres entre 80 y 90 años, y el 34% de las mujeres entre 70 y 80 años participan en el sexo o la masturbación con asiduidad. Esto debido sobre todo a tabúes y temores ante un esquema corporal menos atractivo que en la juventud, pero es una realidad que los hombres empiezan a declinar en su sexualidad desde los 18 años que es cuando tienen su pico a diferencia de la mujeres que pueden sentir gratificación siempre. 

Se ha comprobado que la masturbación tiene efectos terapéuticos: el cuerpo siente alivio y bienestar, además de felicidad gracias a la liberación de serotonina, la hormona que nos ayuda a estar más contentos. Y es que dicho acto aumenta los niveles de dopamina en el cuerpo, un potente neurotransmisor que provoca este gozo. También se ha demostrado que sirve para conciliar el sueño, porque al alcanzar el orgasmo con la excitación se segregan dos hormonas que trabajan directamente en la regulación del sueño: la misma serotonina y la prolactina. Una contribuye a regular el sueño y la relajación, y la otra da lugar a un estado de somnolencia post orgásmica que facilita el acto de dormir.

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