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Editor 06/03/2021

Más del 85% de familias que habitan comunidades rurales del llamado Corredor Seco en Nicaragua, Guatemala, El Salvador y Honduras se encuentran en diferentes niveles de inseguridad alimentaria, según una encuesta de hogares realizada por una coalición de organizaciones humanitarias y de desarrollo, incluida Acción contra el Hambre, que es líder en la lucha mundial contra el hambre.

Asimismo, dos encuestas adicionales llevadas a cabo por la organización en Colombia y Perú también indican niveles alarmantemente altos de hambre como consecuencia de la pandemia de la COVID-19.

Cabe destacar que incluso antes de la pandemia, más del 39% de las personas en Centroamérica se encontraban en situación de inseguridad alimentaria y los nuevos datos sugieren que la pandemia y las condiciones meteorológicas extremas podrían hacer que ese porcentaje se triplique en amplias zonas de la región.

“Aunque América Latina tiene más de 19 millones de casos confirmados de COVID-19, las personas a las que ayudamos dicen que le tienen más miedo al hambre que al virus”, contó el director regional de Acción contra el Hambre en Centroamérica, Miguel García.

“En los peores momentos de los confinamientos aplicados, aquellas personas que dependían de trabajos diarios informales perdieron sus ingresos debido a las restricciones de circulación. En los mercados, los alimentos son cada vez más costosos debido a las consecuencias comerciales y económicas de la pandemia”, destacó García.

El Corredor Seco se extiende desde Nicaragua hasta Guatemala e incluye partes de El Salvador y Honduras, donde, según el Programa Mundial de Alimentos, al menos 1.4 millones de personas necesitan asistencia alimentaria. Acción contra el Hambre y ONG socias encuestaron miles de hogares de esta región en octubre y noviembre de 2020. En una muestra de 3700 hogares, el 86% de las familias vivían con distinto grado de inseguridad alimentaria.

Además del daño socioeconómico causado por la pandemia, se añaden las repercusiones de las graves sequías de 2018 y 2019, junto con los huracanes Iota y Eta, que azotaron la región en noviembre de 2020 y provocaron desplazamientos de población y la pérdida de cosechas. Las familias en situación de pobreza extrema y hambre se endeudaron, recurrieron a préstamos de sus familias o amigos, o pusieron en venta sus escasas posesiones.

“Los programas de protección social por parte de los Estados para las personas en peor situación socioeconómica pueden impedir que millones de personas caigan en la miseria. No obstante, la cobertura de estos programas es extremadamente dispar en la región, por lo que millones de personas no reciben la ayuda mínima que necesitan para cubrir necesidades básicas como es la alimentación más esencial”, explicó García.

Acción contra el Hambre y ONG socias, con el apoyo de la Unión Europea, crearon una red de asistencia para proporcionar ayuda alimentaria y evitar que más de 50 000 personas en comunidades rurales del Corredor Seco alcancen niveles de hambre de emergencia.

Algunos datos nuevos adicionales indican que también aumentaron los niveles de pobreza y de hambre en Colombia y en Perú. En otra encuesta realizada a 34,000 familias de Colombia, el 98% afirmó no poder cubrir todas sus necesidades básicas, incluyendo alimentación y vivienda. Las condiciones de hacinamiento entre las familias de migrantes también aumentan la posibilidad de transmisión de la COVID-19.

“Más del 58% declaró vivir en condiciones de hacinamiento”, afirmó John Orlando, el director país de Acción contra el Hambre en Colombia. “En el 13% de los casos, hasta cinco personas debían compartir un dormitorio pequeño”.

En Perú, los ingresos familiares se redujeron un promedio del 33%. Las llamadas “ollas comunes” (cocinas comunitarias autogestionadas, generalmente por mujeres) se han convertido en la forma de escapar del hambre para miles de peruanos.

“Según nuestra encuesta realizada a 222 familias que viven en la zona metropolitana de Lima, a 8 de cada 10 familias se les redujeron los ingresos. Tres de cada cuatro partes de la población encuestada se encuentran en situación de inseguridad alimentaria. Las familias venezolanas, muchas de las cuales llegaron buscando refugio en los últimos años, se vieron particularmente afectadas”, señaló América Arias, directora país de Acción contra el Hambre en Perú. “La reducción de hierro e la dieta, algo fundamental para combatir la anemia es especialmente preocupante”.

La asistencia en efectivo es una de las intervenciones humanitarias más efectivas en esta crisis. “Por un lado, es una alternativa digna, que le da la opción de elegir a las familias cómo atender sus necesidades más urgentes”, comentó Orlando. “Los programas de transferencias de efectivo bien gestionados también permiten a los más vulnerables participar en la economía local. Esta inyección de dinero en efectivo en el mercado también fortalece las economías locales de las comunidades en las que viven estas familias”.

De acuerdo a Acción contra el Hambre necesita 78 millones de euros de la comunidad internacional para financiar su respuesta regional que se articula en ejes de acción cómo la ayuda humanitaria para las familias mediante la provisión de alimentos y dinero en efectivo, un tratamiento contra la desnutrición, además de productos de higiene y equipos de protección para la prevención de la COVID-19.

También la ayuda comunitaria a través del fortalecimiento de los sistemas de salud y clínicas, el apoyo a pequeñas empresas para estimular la creación de empleo; y la recopilación y análisis de datos para evaluar los distintos desencadenantes del hambre a nivel local y adaptar las intervenciones con socios locales.

“Queremos crear una red de protección de último recurso para miles de personas que pasan hambre como consecuencia de la pandemia. Estamos tratando de mejorar la alimentación y el acceso al agua, y ayudarles a las personas a recuperar sus medios de vida. Vamos a trabajar sin descanso para lograrlo”, afirmó Benedetta Lettera, responsable de los programas de Acción contra el Hambre en América Latina.

FUENTE Action Against Hunger

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