Redacción Fidel López.

Arrancó la segunda jornada en la fase de grupos de la Liga de Campeones de Europa, y al Real Madrid se le presentaba una inmejorable oportunidad, al menos en el papel, para enquistarse en el liderato del grupo D.

El equipo de la capital española recibía la visita del Sheriff de Moldavia, equipo que nunca antes había jugado un encuentro de Champions. Y menos ante un equipo de talla mundial como es el Real Madrid.

Tal como era de esperarse, el equipo de Carlo Ancelotti salió con un dominio abasayante sobre su adversario que no tuvo otra opción que buscar en el contragolpe a su aliado incondicional.

Así el combinado de Moldavia abrió el marcador al minuto 25 por medio de Jasurbek Yakhshiboev.

Ese gol hizo que los merengues arreciaran su arremetida contra el pórtico de Georgios Athanasiadis quien se terminó convirtiendo en el héroe de su equipo al evitar con Sendas atajadas, que el Madrid terminara traduciendo en goleada el dominio que desplegó sobre el césped del Bernabeu.

Los blancos tuvieron que esperar hasta el minuto 65 para encontrar el empate en las piernas de Karim Benzema que cobró de forma efectiva un penalti que fue sancionado en favor de la causa merengue.

Cuando parecía que el encuentro terminaría empatado ante el estéril dominio madridista, aparecíó Sebastien Thill para colocar el 1-2 que le daba al Sheriff una sorpresiva victoria que le permite sumar 6 puntos y posicionarse en la cima de su grupo, delante de colosos como el Inter de Milán y el mismo Real Madrid.

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