El estrés puede afectar distinto al corazón en mujeres y en hombres, por diferencias biológicas (hormonas, vasos sanguíneos, respuesta autonómica) y también por cómo se vive y se mide el estrés (roles, cargas, depresión/ansiedad, sueño).
Diferencias que se ven con más frecuencia
1) Tipo de “evento” cardiovascular asociado al estrés
Mujeres: con estrés agudo intenso (una mala noticia, duelo, susto) tienen relativamente más riesgo de miocardiopatía por estrés (Takotsubo), que puede simular un infarto.
Hombres: el estrés agudo se asocia con más frecuencia a infarto clásico por ruptura de placa (aunque también puede ocurrir en mujeres).
2) Enfermedad coronaria “visible” vs microvascular
Mujeres: más común que haya síntomas (dolor/ahogo) con arterias coronarias “sin grandes obstrucciones” en el cateterismo, por disfunción microvascular o espasmo; el estrés puede disparar o empeorar esto.
Hombres: más frecuente la enfermedad coronaria con placas obstructivas en arterias grandes.
3) Respuesta fisiológica al estrés
El estrés activa adrenalina/cortisol → sube presión, frecuencia cardiaca, inflamación, y altera la coagulación.
En mujeres, esa respuesta puede traducirse más en cambios del tono vascular y microcirculación; en hombres, más en carga hemodinámica y eventos sobre placas ya existentes (generalmente a edades más tempranas).
4) Estrés crónico: depresión, ansiedad y “carga mental”
La asociación entre depresión/ansiedad y riesgo cardiovascular suele ser especialmente relevante en mujeres (también afecta a hombres, pero a veces se subdiagnostica).
En hombres puede expresarse más como conductas de riesgo (alcohol, tabaco, menos consulta médica), que también elevan el riesgo.
Lo que es igual de importante en ambos
El estrés sostenido puede:
empeorar hipertensión, diabetes y colesterol,
afectar el sueño,
aumentar inflamación,
favorecer arritmias (palpitaciones) y angina,
hacer más difícil mantener hábitos cardioprotectores.
Señales de alerta (en cualquier persona)
Dolor u opresión en pecho, falta de aire, sudor frío, náusea, dolor en brazo/mandíbula/ espalda, desmayo o sensación de “muerte inminente”, o síntomas nuevos e intensos:
urgencias.
Qué ayuda (práctico y cardioprotector)
Sueño: 7–9 h, rutina estable.
Actividad física: 150 min/semana moderada + fuerza 2 días.
Respiración/relajación (5–10 min diarios): respiración lenta, mindfulness, oración
meditación.
Apoyo social y terapia si hay ansiedad/depresión.
Control médico de presión, glucosa, lípidos; y evaluar síntomas aunque “salga normal”
un estudio básico (especialmente en mujeres con sospecha microvascular).
