Conviene, pues alertar a nuestra comunidad latina radicada en la Nación del Norte, que no se debe de apoyar electoralmente a personas que atentan contra su mismo pueblo

Por Mauricio Rodríguez, Sociólogo y Docente

Con el paso del tiempo lo que hace la mítica imagen de Malintzin, Doña Marina, Malinalli o históricamente conocida como la “Malinche”, hace alusión a la tradición de una indígena náhuatl originaria del estado de Veracruz, la que se dio a conocer por su cercanía con Hernán Cortés, con quien dice la historia, procreó un hijo, quien simboliza el inicio del mestizaje.

Algunos lectores se preguntarán ¿por qué este artículo, que más bien parece en su inicio una clase de historia o de Estudios Sociales? Pues ni uno ni lo otro, más bien busca llevar al lector a reflexionar sobre ese fenómeno, de la traición a su pueblo, como la Malinche lo hizo en su época.

¿Y por qué traición? No es porque se busque encubrir casos supuestos de corrupción; más bien, poner en perspectiva lo que se dice entre hermanos en el extranjero, que el peor enemigo de un migrante es otro migrante.

Como muestra un botón, en los últimos días suena el nombre de Norma Judith Torres o simplemente Norma Torres, migrante de Guatemala, nacida en la ciudad de Escuintla, ahora ciudadana estadounidense y miembro de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos de Norteamérica, por el distrito 35 de California.

Se dice que la señora Torres, con el acompañamiento de algunos medios de comunicación de El Salvador, con una agenda marcada y tendencia a buscan desestabilizar a nuestro querido país.

A estos malos salvadoreños, yo les llamaría “Hijos Espurios” de El Salvador, pues no se puede prevalecer de una posición privilegiada del ejercicio del periodismo para atentar de manera suicida contra su propio país. Es justamente lo que están haciendo al buscar crear una burbuja mediática entorno a supuestos casos de corrupción.

Pero, la parcialidad la dejan al descubierto cuando no dicen nada de la galopante corrupción de 30 años de los gobiernos de ARENA y FMLN, donde permearon instituciones de Gobierno, gozando del acompañamiento de los ya conocidos por la población, medios de comunicación tradicionales.

Estos medios representan los oscuros intereses de los grupos de poder político y económico de nuestro sufrido país, y allí, en ese momento, nuevamente se configura una vez más la traición, cual Malinches a nuestro país.

Es importante aclarar que no se busca con estas líneas defender al Gobierno, ni mucho menos. Se trata de defender nuestra soberanía de los tóxicos ataques que en realidad buscan hacer daño a la imagen actual del Gobierno, sin percatarse de sus trasnochadas estrategias que afectan directa e indirectamente a la población.

Hay que agregar que los agrios y rancios ataques provienen de los medios de comunicación locales, «tanques de pensamiento» y de la actual congresista Norma Torres.

Ellos con una estrategia «desestabilizadora» e injerencista pretenden poner contra las cuerdas, no al Presidente Bukele, sino, a todo un pueblo que lo respalda, convirtiéndose los desestabilizadores, en impresentables hijos espurios de nuestro querido El Salvador,

Conviene, pues, alertar a nuestra comunidad latina radicada en la Nación del Norte, que no se debe de apoyar electoralmente a personas que atentan contra su mismo pueblo.

La Lista Engel ha marcado la noticia en los últimos días y creo honestamente que quien nada debe, nada teme. Pero hay una posición sumamente marcada y parcializada de parte de sus promotores.

Lo bueno será comenzar a desenmascarar casos relativos a cobros de jugosos sobresueldos, con fondos públicos, licitaciones amañadas y robos descarados del erario público, entre otros.

Varios de estos casos judicializados y otros en proceso, pues los implicados se encuentran algunos prófugos de la justicia.

La Malinche se pone de manifiesto nuevamente en nuestra época, solo queda esperar el próximo proceso electoral en Estados Unidos para derrotar la traición, y en el caso de nuestro país continuar abriendo la Caja de Pandora de esos casos de corrupción, los cuales nos robaron a los salvadoreños nuestra dignidad, sueños, aspiraciones y dinero.

La vida siempre nos ofrece dos posibilidades y depende de nosotros donde ubicarnos: el día y la noche, el águila o la serpiente, la construcción o la destrucción.

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