La salud física y la salud mental están profundamente conectadas. Hoy, la medicina moderna reconoce que las emociones no son un aspecto secundario en la recuperación de una enfermedad, una cirugía o un tratamiento médico: son parte fundamental del proceso de sanar.
En un nuevo encuentro con la salud, organizado por Cedars-Sinai en colaboración con Enlace Judío, la especialista Iris Mayoral —enfermera de práctica avanzada en psiquiatría del Centro Integral de Trasplantes de Cedars-Sinai— explicó cómo el bienestar emocional influye directamente en la recuperación física de los pacientes y compartió herramientas prácticas para fortalecer la resiliencia mental.
La mente y el cuerpo funcionan como un solo sistema
Durante años, la atención médica se enfocó principalmente en tratar los síntomas físicos. Sin embargo, hoy existe evidencia científica contundente que demuestra que las emociones afectan directamente la evolución médica de una persona.
“El estrés, la ansiedad y la depresión tienen efectos biológicos reales sobre el cuerpo”, explicó Iris Mayoral.
Cuando una persona vive bajo estrés constante, el organismo activa mecanismos de alerta que elevan hormonas como el cortisol. Aunque esta hormona es útil en situaciones de emergencia, mantenerla elevada durante largos periodos puede provocar:
· Debilitamiento del sistema inmunológico
· Mayor inflamación
· Alteraciones del sueño
· Recuperaciones más lentas
· Más dolor postoperatorio
Mayor riesgo de complicaciones
Además, la depresión también puede retrasar la cicatrización, aumentar el riesgo de dolor crónico y afectar la adherencia al tratamiento.
La salud mental también influye en la conducta
Más allá de los efectos biológicos, el estado emocional impacta directamente en la capacidad de una persona para seguir su tratamiento médico.
Cuando alguien está emocionalmente sobrecargado, puede resultarle más difícil:
· Tomar sus medicamentos correctamente
· Mantener una buena alimentación
· Dormir adecuadamente
· Asistir a citas médicas
· Realizar actividad física
Seguir indicaciones médicas
“La salud mental no es algo extra. Influye directamente en la recuperación y, en algunos casos, incluso en la supervivencia”, señaló Mayoral.
Prepararse emocionalmente también es parte del tratamiento
Estar preparado emocionalmente para enfrentar una enfermedad o cirugía no significa no tener miedo. Significa contar con herramientas para afrontar la situación de manera más saludable.
La especialista destacó la importancia de:
· Tener expectativas realistas
· Comprender el proceso médico
· Contar con una red de apoy
Aprender técnicas para manejar el estrés
Entre las estrategias recomendadas, habló de la respiración consciente, el mindfulness y la práctica diaria de gratitud, herramientas que pueden ayudar a disminuir la ansiedad y favorecer la recuperación.
El apoyo familiar también es fundamental
La recuperación no ocurre de manera aislada. El entorno cercano juega un papel esencial en el bienestar emocional del paciente.
Escuchar sin juzgar, acompañar en citas médicas y brindar apoyo práctico y emocional puede hacer una diferencia importante durante el proceso de recuperación.
Sin embargo, Mayoral también enfatizó la importancia de evitar la sobreprotección y permitir que el paciente conserve autonomía y participación activa en su cuidado.
Pedir ayuda también es parte de sanar
Uno de los mensajes centrales de la conversación fue la necesidad de normalizar el cuidado de la salud mental.
Buscar apoyo psicológico, participar en grupos de apoyo o hablar abiertamente sobre las emociones no representa una debilidad, sino una herramienta importante para afrontar situaciones médicas complejas.
“Cuidar la mente también es parte del tratamiento”, concluyó Iris Mayoral.
