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EEUU–La política migratoria de Estados Unidos volvió a generar controversia luego de dos muertes registradas durante operativos federales en Mineápolis, lo que llevó al presidente Donald Trump a ordenar cambios en la jefatura local de inmigración y a recalibrar su estrategia ante la creciente presión política y social.
El caso más reciente fue el de Alex Pretti, un enfermero de 37 años que murió tras recibir varios disparos durante un forcejeo con agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). La escena, captada en video, muestra a Pretti tirado en el suelo antes de los disparos, generando una ola de indignación nacional. Las autoridades confirmaron la suspensión de los dos agentes involucrados.
Días antes, Renee Good, también de 37 años, falleció en otro operativo realizado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Los dos incidentes desataron protestas en Mineápolis y reavivaron el debate sobre el uso de la fuerza en las redadas migratorias.
Ante la crisis, Trump reemplazó al jefe local de inmigración, Greg Bovino, por Tom Homan, conocido por su papel en la gestión fronteriza durante la administración anterior. Homan presentará en Mineápolis un nuevo plan de actuación centrado, según la Casa Blanca, en “reducir tensiones” y enfocar los operativos en la captura de delincuentes con antecedentes.
Aunque el presidente intentó bajar el tono de la confrontación, poco después acusó al alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, de “jugar con fuego” por negarse a que la policía local colaborara con las redadas federales. Frey respondió que la prioridad de su policía es proteger a la comunidad, no hacer cumplir leyes migratorias.
Las imágenes de agentes armados irrumpiendo en viviendas y lugares de trabajo provocaron críticas de organizaciones civiles, que acusan al Gobierno de usar tácticas intimidatorias contra comunidades migrantes.
Un juez federal ordenó liberar a varios refugiados detenidos en Minesota y suspendió temporalmente las detenciones en curso, mientras legisladores demócratas advirtieron que podrían frenar fondos destinados a operativos de tipo militar.
En las calles, las manifestaciones continúan. “Pese a las promesas de cambio, la gente sigue siendo arrancada de sus barrios”, denunció la activista Jennifer Arnold.
La situación escaló tras declaraciones de Stephen Miller, asesor cercano a Trump, quien calificó a Pretti como un “asesino en potencia” antes de admitir que los agentes pudieron haber violado el protocolo.
El conflicto también se entrelaza con investigaciones sobre presunta corrupción vinculada a inmigrantes somalíes, tema amplificado por sectores conservadores y que ha derivado en ataques verbales contra la congresista Ilhan Omar, originaria de Somalia.
Durante un reciente acto público, Omar fue agredida por un hombre que le lanzó un líquido; el sospechoso fue arrestado. La congresista responsabilizó a la retórica presidencial de alimentar la hostilidad.
Mientras el Gobierno intenta contener el daño político y ajustar su estrategia, Mineápolis se ha convertido en el epicentro del debate nacional sobre migración, fuerza policial y cooperación entre autoridades federales y locales, un tema que continúa marcando la agenda política de Estados Unidos.
