Crédito de la fotografía: (Familia Hernández Fuentes)
Llama Llama durante su terapia acuática
A finales de febrero de 2026, el Best Friends Adoption Center en Los Ángeles recibió una camada de cachorros recién nacidos procedentes del North Central Animal Shelter. Separados de su madre, los cachorros fueron frágiles desde el primer día. Entre ellos estaba Llama Llama, cuyas necesidades médicas pronto hicieron incierto su futuro.
Después de cinco meses de cuidados supervisados y del apoyo de una cariñosa cuidadora temporal, el pronóstico de Llama Llama comenzó a mejorar.
A medida que Llama Llama creció, el equipo de Best Friends Animal Society notó que necesitaba ayuda para comer, subir escaleras e incluso caminar. Su andar descoordinado lo desviaba hacia la izquierda, lo que generó preocupación por su movilidad a largo plazo.
Yonathan Hernández, originario de Puebla, México, y su esposa, Lindsey Fuentes, de raíces salvadoreñas y ecuatorianas, visitaron el Centro de Adopciones de Best Friends en Los Ángeles en busca de un perro. Conocieron a Llama Llama y al instante se ganó sus corazones. Ese mismo día, la pareja conoció el alcance completo de su condición médica, pero eso no los hizo cambiar de opinión. A finales de julio, lo recibieron en casa de manera definitiva.
Hoy, a sus siete meses, Llama Llama corre feliz mientras sigue fortaleciendo sus patas con terapia física acuática, a la que su familia lo lleva cada dos semanas. En casa, la familia adaptó su rutina para que pudiera moverse con seguridad: colocaron una reja en las escaleras y sembraron pasto nuevo en el jardín, donde ahora pasa los días corriendo detrás de una pelota. El futuro es claro: el cachorro que antes apenas lograba mantener el equilibrio se fortalece cada día.
Convivir con animales no es nada nuevo para Yonathan. Creció en un rancho en Puebla, rodeado de chivos, vacas y caballos que andaban en libertad. Ahí, recuerda, los perros no solían ser el centro de atención. Hoy la relación de su familia con las mascotas es distinta: las tratan como miembros de la familia e incluso les hablan en español y en inglés para que sean bilingües.
En casa, Yonathan y su familia mantienen vivas sus raíces a través del idioma, la comida, la música y las tradiciones que comparten día a día. Entre el español y el inglés y los altares del Día de Muertos, Llama Llama se ha integrado a una familia que celebra su cultura con orgullo. Su historia recuerda que adoptar es, muchas veces, abrirle la puerta a una mascota que solo necesita paciencia, cuidado y amor para volver a correr.
La historia de Llama Llama refleja un cambio generacional que está ocurriendo en muchos hogares latinos: las mascotas dejaron de ser animales de exterior para convertirse en miembros plenos de la familia. Aun así, Yonathan señala que falta hacer más conciencia en la comunidad mexicana.
“Mi hermano adoptó un perro de tres patas porque cree en apoyar a las mascotas con necesidades especiales. Mi padre, en cambio, todavía no deja entrar a las mascotas a ciertas habitaciones por el pelo. Y luego está mi esposa, que deja que una de mis hijas duerma con uno de los perros”, dijo entre risas.
Una encuesta nacional de 2024 realizada por Collage Group encontró que los dueños de mascotas hispanos con mayor apego a su herencia cultural reportan vínculos especialmente fuertes con sus mascotas: casi seis de cada diez afirman que sus mascotas son parte de la familia, una proporción superior a la de otros grupos hispanos. Los resultados subrayan el profundo vínculo emocional que muchas familias latinas tienen con sus mascotas.
