Sáb. Nov 29th, 2025

Por Onofre Laborde / Uruguay

Las personalidades del mundo destacan por diversos factores, pero Nayib Bukele (Presidente de El Salvador) ha logrado la empatía mundial de quienes defendemos los principios de sociedades honestas, dignas, civilizadas y decentes.

Desde mi país, Uruguay, varios ciudadanos observamos con apoyo y aprecio lo realizado por el
mandatario centroamericano: su lucha y efectividad contra el crimen luego de una etapa devastadora
de su nación, aún cuando muchos «expertos internacionales», medios y ciertas «Ongs» tildaban su
gestión de «imposible» o «dictatorial». Nayib escuchó a su pueblo, que estaba abrumado y extorsionado
por las pandillas y tomó las decisciones certeras que nadie se atrevió a realizar, entre ellas, depurar el
sistema político-judicial y crear cárceles de alta seguridad. Sin dudas, esa enorme estabilidad que hoy
tiene su país es el resultado de un método plenamente nacional, esforzado y contundente, desafiante
ante la incapacidad y complicidad de mandatos anteriores.

Como uruguayos, anhelamos esa «vieja época» cuando vivíamos en paz y armonía y aplaudimos
las implementaciones de un presidente renovador como Bukele, que junto a su equipo y familia, ven
más allá de la «solución del problema» y proyectan El Salvador hacia el desarrollo económico e industrial,
con tecnologías de avanzada y la notable implementación del Bitcoin, la evolución del turismo (Surf City
por ejemplo) y la renovación de mercados, como lo es el de San Miguelito, que anteriormente estaba
hundido en la decadencia y depresión.

El trabajo realizado es tan entusiasta, que los jóvenes son foco de atención con nuevas normas,
basadas en el respeto y la disciplina, las oportunidades educativas a través de becas, la formación en
valores y el arreglo de escuelas diario por parte del gobierno. Frases tan simples como «buenos días, por
favor, gracias», parecen extintas en el lenguaje latinoamericano, cuestiones básicas de convivencia que
son la base necesaria para evitar el resurgimiento de grupos delictivos. Ya no hay lenguaje inclusivo ni
ideología de género como imposición, los jóvenes se orientan hacia la ciencia y la innovación, teniendo
presente el lema del país: «Dios, unión, libertad» (y podríamos agregar «familia»).

El país pasó de ser el más peligroso del mundo a consagrarse como un terreno lleno de
oportunidades, bajo medidas económicas que oxigenan a los productores, como el adelanto de
aguinaldo y facilidades de préstamos, el apoyo a la agricultura y la industria, el arreglo de puentes y
carreteras, que son necesarios para una buena logística.

Algunos escépticos y opositores (que más bien son desde el extranjero), consideran que los
objetivos de Bukele son «ilusos y fantaseosos», pero los cambios se notan en toda instancia. Como
periodista, surgió mi gran intriga por corroborar si eso era cierto y tuve el agrado de entrevistar
ciudadanos referentes de El Salvador. Las convicciones no quedan solo en palabras sino que también en
hechos, y todos pueden corroborarlo cuando van por ejemplo youtubers filmando la intimidad de las
calles salvadoreñas y el ambiente de tranquilidad que se respira.

Nayib Bukele ha repercutido de tal forma, que ciertos mandatarios ven su legado como un
ejemplo aplicable a los problemas con la delincuencia que ocurren en sus países, pidiéndole consejos y
apoyo, tal es el caso de Trump en la lucha de Estados Unidos contra el narcotráfico, con una incautación
marítima sin precedentes por parte de El Salvador.

Finalizando, Uruguay está sufriendo una ola criminal terrible, donde nadie se hace cargo y se
aplaude al infractor, la «jusitica» es benevolente y obsoleta y los políticos miran a un costado. Varios
ciudadanos «aclamamos» el método Bukele en nuestro país y lo creemos ejemplar y necesario para
recuperar la paz y la sana convivencia. Ahora creemos que el «no se puede» no existe, valoramos mucho
lo que hizo y hace el gobierno de El Salvador, nos genera esperanza y la rotunda necesidad de actuar, de
pensar en nosotros y en las nuevas generaciones.

Facebook Comments Box
Compartir esta nota
error: Contenido protegido