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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este sábado el inicio de una “gran operación de combate” junto a Israel contra las principales estructuras de poder en Irán, con el objetivo de neutralizar lo que calificó como una “amenaza directa” al orden internacional y a la seguridad del Estado israelí.
“Jamás podrán tener un arma nuclear”, declaró Trump en un mensaje televisado, en el que afirmó que la ofensiva busca destruir la industria de misiles iraní y frenar cualquier intento de desarrollo de armamento nuclear. El mandatario instó a la Guardia Revolucionaria iraní a “deponer las armas o enfrentar una muerte segura”.
En paralelo, el Ejército israelí activó alarmas antimisiles en todo su territorio y declaró un “estado de emergencia especial”. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, describió la acción como “una operación preventiva para eliminar amenazas existenciales”.
Medios estatales iraníes reportaron al menos tres explosiones en el centro de Teherán, acompañadas de columnas de humo. Fuentes militares de Washington y Tel Aviv indicaron que los ataques iniciales tuvieron como blancos ministerios, sedes gubernamentales y edificios vinculados a la Guardia Revolucionaria.
Irán contraataca en el Golfo Pérsico
Horas más tarde, Teherán respondió con misiles dirigidos contra bases militares estadounidenses en Baréin, Catar, Kuwait, Jordania y Emiratos Árabes Unidos, según informó la agencia semioficial Fars. Entre los objetivos atacados figuran la base de la Quinta Flota estadounidense en Baréin, la base aérea de Al Udeid en Catar, la de Al Salem en Kuwait y la de Al Dhafra en Emiratos Árabes.
El Gobierno de Baréin confirmó daños en un centro de operaciones vinculado a la Quinta Flota y denunció el ataque como “una violación flagrante de la soberanía nacional”. Por su parte, el Ministerio de Defensa de Catar informó que todos los misiles dirigidos a su territorio fueron interceptados “antes de impactar suelo catarí”.
Emiratos Árabes Unidos reportó la muerte de un civil tras la caída de restos de misiles interceptados, mientras que Kuwait y Jordania confirmaron la activación de sus sistemas antiaéreos.
Escalada y riesgo regional
Los ataques marcan una nueva fase de confrontación directa entre Washington, Tel Aviv y Teherán, tras meses de tensiones derivadas de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y las acusaciones de apoyo iraní a milicias armadas en la región.
Analistas advierten que la situación podría desencadenar una escalada regional de consecuencias imprevisibles, con un aumento de la inestabilidad en el Oriente Medio y riesgo de enfrentamientos en zonas estratégicas del Golfo Pérsico.
