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ElSalvador–El Ministerio de Salud confirmó la detección de 107 casos positivos de malaria en personas que regresaron recientemente a El Salvador desde la República Democrática del Congo, donde la enfermedad sigue activa. De un total de 310 salvadoreños que retornaron, solo se identificaron estos contagios importados, sin que se reporten casos autóctonos, es decir, contagios dentro del territorio nacional.
La cartera de salud emitió un comunicado a través de sus cuentas oficiales en redes sociales, donde explicó que ante la detección de estos casos activó de inmediato un protocolo de vigilancia epidemiológica.

Esto incluye pruebas adicionales para identificar nuevos contagios, monitoreo a los pacientes infectados y seguimiento a sus familiares para evitar posibles contagios secundarios.
Además, el Ministerio anunció la ejecución de acciones antivectoriales, tales como fumigación, eliminación de criaderos de zancudos del género Anopheles —principal transmisor de la malaria— y la búsqueda activa de casos para controlar cualquier posible foco de infección.
La malaria, también conocida como paludismo, es una enfermedad causada por un parásito del género Plasmodium que se transmite a través de la picadura del mosquito Anopheles. Sus síntomas principales incluyen fiebre alta, sudoración, escalofríos, dolor de cabeza y vómitos, que suelen manifestarse entre 10 y 15 días después de la exposición.
El Salvador fue declarado libre de malaria por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en 2021, tras acumular tres años sin casos autóctonos. Sin embargo, la llegada de estos salvadoreños infectados desde un país con transmisión activa representa un reto para las autoridades sanitarias, que buscan evitar la reintroducción de la enfermedad en el país.
El Ministerio no especificó la fecha exacta en que los pacientes infectados ingresaron al país ni si alguno de ellos presentó complicaciones graves. Sin embargo, aseguró que los afectados han sido aislados y reciben atención médica especializada para evitar riesgos a la población general.
Históricamente, El Salvador registró su último brote significativo de malaria en la década de 1990, con más de 6,000 casos reportados en 1991. Desde entonces, los números han ido disminuyendo hasta alcanzar la eliminación oficial de la transmisión local en 2021.
La institución sanitaria mantiene la vigilancia activa y hace un llamado a la población para que mantenga medidas de prevención contra las picaduras de mosquitos, principalmente en zonas donde podrían surgir criaderos del vector. Entre estas medidas se incluyen el uso de repelentes, mosquiteros y la eliminación de agua estancada en recipientes y áreas residenciales.
Las autoridades también resaltan la importancia de que cualquier persona que haya viajado recientemente a zonas con malaria endémica y presente síntomas como fiebre persistente o escalofríos, acuda de inmediato a un centro de salud para recibir diagnóstico y tratamiento oportuno.
Con este protocolo, El Salvador busca contener cualquier riesgo de reintroducción de la enfermedad y preservar su estatus como país libre de malaria, que ha sido reconocido por organismos internacionales tras años de esfuerzos en control y erradicación.
