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Dia a Dia News 22/03/2021
By: RT

Rusia ya ha producido los primeros lotes de su tercera vacuna contra el coronavirus, CoviVac, que fue desarrollada por el Centro Científico Federal de Investigaciones y Desarrollo de Fármacos Inmunobiológicos M.P. Chumakov, afirmó este lunes el presidente ruso, Vladímir Putin.

En el contexto de la noticia, Putin dijo que 55 países autorizaron el uso de vacunas rusas contra el COVID-19. 

De acuerdo con sus declaraciones, las vacunas rusas son completamente seguras, mientras que los fármacos extranjeros no muestran tanto nivel de seguridad. “Hoy con seguridad absoluta podemos decir, y la práctica lo confirma, que las vacunas rusas son absolutamente fiables y seguras. Más aún, ningún otro preparado extranjero demuestra tanto nivel de protección. […] La geografía del uso de Sputnik V crece activamente”, dijo. No se registraron efectos secundarios tras el uso de las vacunas rusas, agregó Putin.

“Sin duda, detrás de tal resultado hay un gran y arduo trabajo de muchos miles de personas”, aseveró el presidente y alabó la rápida creación de capacidades productivas adecuadas para la fabricación masiva de los fármacos.

Además, el presidente ruso comentó las declaraciones del comisario de Mercado Interior de la Comisión Europea, Thierry Breton, de que Europa no necesita la vacuna Sputnik V, ya que ya tiene 4 otros fármacos aprobados.

“Una declaración extraña”, reiteró, añadiendo que su país “no le impone nada a nadie”. “No le imponemos nada a nadie, pero cuando escuchamos tal declaración de los funcionarios, se plantea la cuestión: qué intereses protegen y representan estas personas, los intereses de algunas empresas farmacéuticas o los intereses de los ciudadanos de los países europeos”, cuestionó Putin.

Una vacuna muerta

A diferencia de las vacunas rusas anti COVID Sputnik V y EpiVacCorona, la CoviVac prevé la inyección de la segunda dosis dos semanas después de la primera inoculación en lugar de tres semanas.

La principal diferencia entre la CoviVac y otras vacunas es que se trata de una vacuna muerta, es decir, que se basa en el virus inactivado, y por lo tanto, es incapaz de provocar la enfermedad. Los científicos usaron el cultivo celular ruso que reproducen en el centro tras tomar muestras de los pacientes hospitalizados que contrajeron el COVID-19.

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